domingo, 15 de septiembre de 2019

HUMANOIDES



Hemos sido sembrados desde las estrellas, polvo estelar, o huevo cósmico. Da lo mismo, por siglos se nos ha ocultado la verdad, vivíamos en el limbo, haciendo preguntas, infinidad de dudas, creando confusiones y desacuerdos sin llegar a una respuesta tan importante. Y hemos descubierto, al fin, que el ADN es el origen de la humanidad. Esas viejas construcciones de nuestros antepasados poseían estelas con dibujos del ADN. Las respuestas estaban allí, y aun creíamos que eran solo extraños diseños de nuestros ancestros, como el árbol de la vida, los genios voladores o alados, la espiral del ADN, las serpientes entrelazadas, el huevo de Algarve. Hoy se está aclarando nuestro origen, poco a poco, vamos adquiriendo el conocimiento que yacía oculto. El centro del universo en nuestra cabeza y el tercer ojo.
Sabemos a ciencia cierta que estamos conectados con cada ser extraterrestre que habita en el universo y muy pronto sabremos la verdad de los alienígenas que ya están conviviendo entre nosotros y dicen los científicos que serían unas 60 razas diferentes. Ahora, la pregunta es, ¿han llegado como amigos o como invasores? ¿Qué quieren de nosotros o de nuestro planeta? Se dice que muchos gobiernos tienen relaciones con algunos de ellos, de ahí el tremendo salto cuántico y científico que hemos dado en la tecnología. Como que algunas de las naves u ovnis es posible que ya sean terrestres y en este momento tendríamos bases en la Luna y en Marte.
Entonces, ¿qué pasa con las abducciones, desaparecimientos, y los hombres de negro? ¿Fueron artimañas de los gobiernos para desorientarnos, o es que los alienígenas humanoides son los que nos gobiernan actualmente?

domingo, 1 de septiembre de 2019

ABISMOS



ABISMOS

Precipicios del silencio abren sus fauces
en donde voces agónicas  emergen.
Imploran desde sus profundidades con gritos tácitos,
milenarios crujidos de corteza en su estado primordial.
Flores de magma en constante  movimiento
suben por las grietas sofocadas de impaciencia
y despliegan sus alas, mariposas engarzadas
en líquidos  metales.

Los elementos, arquitectos de los abismos,
cumplen sus designios con admirable destreza
y apaciguan las voces de la tierra desplegando
lágrimas del cosmos sobre sus heridas abiertas.

En la espiral del tiempo
hemos venido una y otra vez a enlazar
nuestros destinos,
caemos en los precipicios de la muerte
y clamamos desde sus abismos por otra oportunidad.
Alguien dice que los dioses no están contentos,
que todo este torbellino es irreversible.

En su mudo deambular eterno
la tierra da a luz esperanzada, lanza su aullido perpetuo
abriendo sus entrañas a la nueva vida
y en ese momento, todo lo pretérito cae
absorbido por la profundidad irascible del espasmo.
La voz de la llaga convertida en polvo
toma el vuelo buscando su origen más allá de las estrellas.

La partícula dios,
manipula a su antojo los destinos de la humanidad
en hallar   una nueva fórmula,
la receta con los ingredientes perfectos de la existencia,
su origen, la creación y posible su destrucción.
Sin embargo, los abismos guardan sus secretos con alevosía
y no darán respuesta,
cerrarán sus profundidades, acallarán los clamores
antes de que el humano en su incesante búsqueda
apriete el botón  del exterminio.
Por eso,
será sólo un repicar de campanas grises anunciando
la voz que no queremos escuchar.




jueves, 15 de agosto de 2019

EL REFUGIO




La cabaña estaba allí  en lo alto, muy cerca del océano, el precipicio y el bosque. Delgadas nubes se mecían en un cielo encapotado a punto de convertirse en lluvia. Como un anuncio que algo iba a cambiar, pero aún no se dejaba ver.
Los árboles mecían sus melenas embelesados de altura, el abismo abrió su boca soplando un viento marino, mientras las olas embravecidas azotaban sinuosas el  acantilado. Aves marinas bulliciosas revoloteaban cerca de sus nidos empotrados en la muralla rocosa, y el hombre avanzó luchando con el viento que pretendía arrebatarle la bufanda, mientras maldijo y rumió algo siniestro.
Sus pasos parecieron llevarlo directo hacia la cabaña, pues seguía el sinuoso camino cubierto de arbustos que por momentos le detenían, agarrándolo con sus delgados brazos, tal vez, impedir que continuara.
El sollozo del cauro se dejó escuchar, venía jalando las ramas de los árboles arrancando algunas hojas, mientras el hombre torció su camino y se alejó de la cabaña. Con pasos presurosos, como alguien que va  tomar un tranvía, se fue adentrando entre los altos arbusto que en un esfuerzo supremo se aferraban a su abrigo, tal vez para impedir el paso fatal, hasta encontrarse con el precipicio.
En la cabaña, el tiempo se detuvo, la soledad lagrimeaba en un rincón olvidado del mundo, ya no era  refugio de nadie.




jueves, 1 de agosto de 2019

ALUCINADA





¿Quién me puede aconsejar si voy errante
siguiendo el sabor de tu piel, de tu voz,
de tus besos?
¿Cómo puedes alejarte, así de pronto
entre el reflejo de noche y el deambular de mis días perdidos?
Sigo el curso de tus pasos desaparecidos en la maraña
de la incertidumbre.
Voy sin tregua acechando tu aroma
enredado en las horas sin tiempo, sumido en el cristal de la oscuridad.

Busco entre eclipses de soles, estrellas caídas,
la forma de continuar este capítulo,
páginas en blanco que necesitan tu roce.
¿Cómo puedo darte alcance en la selva caótica del entendimiento?
Mis pensamientos circunnavegan el perímetro
de la locura y ya no tengo paz, debo alcanzarte.

¿Quién puede desasirme del abrazo atrapado en mi pecho,
de tus labios que encendieron los míos
con una flama insaciable?
La flecha que envenenó de amor las ruinas de mi piel,
y alucinó el vacío de mi existencia.
 ¿Quién?

Dicen que es sólo  imaginación,
que vivo un espejismo.
Tan absurda esta manera de amar a un desconocido,
creación delirante de un deseo,
torbellino de un mar en agonía.
Pero no, yo sé que estuve  anidada en tu pecho,
sentí el palpitar de tu sangre,
mi sombra se mezcló con la tuya
y fuimos dueños de la luna menguante.

Deja que las horas descansen sin congoja,
y regresa los pasos, bríndame tu fulgor,,
escribe en mi cuaderno tu crepuscular mensaje.

Hazte luz, que todos te vean
y aleja  el laberinto hipotético de la soledad
que me asedia sin tu presencia.

lunes, 15 de julio de 2019

MUNDOS PARALELOS




Despierto a veces con el sueño en los labios, mordiéndome como un quiltro fastidioso, quemando con su relato mudo, espejismo entre dos o varios mundos, un laberinto fantástico e inexplorado con tantos recovecos que escapan a mi cuenta. Trato de recordarlo y lo saboreo como gustaría mi taza de coffee-latte, espumante y caliente. Ah, qué deleite si ahora pudiera paladearlos al mismo tiempo. Las calles se dibujan en mi mente, suaves, con trazos separados, todo aparece envuelto en una tenue cortina de humo, la bruma fluye por las paredes y allí voy cruzando su puerta que se abre al posar mis pensamientos en ella. Me encuentro con figuras que  me parecen conocidas y vago entre ellas sin que me aíslen. Converso en un idioma en donde no se mueven los labios, ni los ojos te dicen nada en medio de esa bruma que no te permite ver el fondo de ellos. Las palabras salen, se transmiten en forma liviana cual plumas invisibles que cruzan los espacios sin alterarse, llegando al punto de la comprensión que se requiere. No me asombra esta nueva situación nunca antes practicada; al contrario, me agrada, la tomo como algo real, por supuesto, en aquel mundo de sueños.
Converso, me dicen cosas, mensajes, todos entran a mi mente claros, no hay equivocaciones, vivo en su dimensión natural. Sé que estoy dentro de sus mundos, cada sueño es uno nuevo que se mezcla con el mío.
A veces aparece una gama de radiantes colores que dejan mi alma asombrada  de tanta paz. Otros sueños vienen en blanco y negro, como si todo sucediera en una dimensión en donde pudiera ser el reino de la penumbra. Tal vez es cierto que puedo viajar, entrar en mundos paralelos que están en todas partes; sólo basta con cerrar los ojos y allí vas abriendo puertas de fáciles accesos mezclando tu vida con otras, resucitando muertos que yacían olvidados y haciendo planes locos de un futuro que está al alcance de tu mano y que puedes modelar como la arcilla. Así, suave, flexible, sale algo que toma vida, y eres tú, y soy yo mismo, te reflejas en su espejo infinito, rompiendo reglas de sentido y puedes volar sin tener alas, caer herido sin que te duelan las llagas, como si no tuvieras masa corpórea, como si sólo en ti jugara tu sombra en donde todo pasa sin tocarte. Posiblemente en esas dimensiones extrañas somos los fantasmas extraviados de nuestro mundo.
En muchas ocasiones soy el actor principal de una escena y, sin embargo, me puedo observar desde un ángulo fuera de ella, desdoblado, y entonces analizo esta situación; si no es de mi agrado la cambio, me hago invisible, atravieso las escenas sin que nada me dañe. No tengo miedo y me enfrento al peligro, lucho con fantasmas o espíritus indeseables, los desafío y entablo una pelea anónima de la que siempre salgo triunfante. En otras circunstancias me asaltan las pesadillas, entro en espacios en donde habita el terror, casas embrujadas, pisos y cosa que se mueven, de risas y llantos contenidos en sus paredes a punto de escapar. Todo mi ser se estremece ante tanto asedio. El rechazo lo llevo como un escudo y es invencible, nadie puede vencerme ni tocarme y vuelvo a mi mundo sano y salvo, despertando de un salto en la cama y prendo la luz para buscar entre los muebles, las sombras de aquellos que atravesaron conmigo desde su dimensión desquiciada. No obstante  me sereno, algo de mí sigue tocando su campana y me anuncia que pueden estar esperándome al cruzar la puerta. Mas, me calmo, seco el sudor que humedeció mis cabellos y mi pecho, respiro alivianado pensando que he huido que no pueden hacerme mal con el magnifico escudo de mi cuerpo, eso pienso para tranquilizarme. Y a pesar de mis dudas un nuevo sueño puede llevarme ante ellos y  quizás quieran cobrar venganza. Por ahora me siento invencible.
Cuando mis sueños han sido hermosos y de vivos colores, me adormezco de nuevo y los continuó, tengo esa facilidad  de proseguirlos y a pasar que han quedado interrumpidos me adentro en ellos para dales el punto final, completando sus paisajes, repasando a sus habitantes, y guardarlos en mi memoria así recordarlos durante el día.
Creo que visitamos diferentes dimensiones cada noche, después de cerrar los ojos nos desplazamos por otros mundos, muchas veces ya conocidos en sueños anteriores. Vivimos viajando de dimensión en dimensión. Quizás un día logremos  decidir a cual queremos llegar, por supuesto antes de dormir, tal vez encontremos la ideal y podamos reservarla después  de nuestra muerte corporal, porque la muerte debe ser así, dejamos este mundo de realidades (pues aún  tenemos cuerpo) para continuar en otro en donde solo nuestra sombra basta para trasladarnos a él. Por esa razón nuestra sombra va unida a nuestro cuerpo, cosida a los pies y nos acompaña día y noche, aunque en ocasiones no la veamos ella está allí pegada a nuestra masa terrenal. Entonces pienso que la muerte no es el final sino el principio de una libertad sin límites, sin esta coraza que nos retiene a la tierra, llamada cuerpo.
De pronto me han dado ganas de escribir estos sueños, uno a uno, ir guardando sus episodios, algunos inconclusos, para saber más de mis otras vidas. Sería interesante el mantener un manuscrito de ellos, leerlos de vez en cuando y si alguno ha quedado sin final poder continuarlo, o si  en estos sueños han quedado nebulosas entre sus páginas en blanco, poder rescatarlos y completar sus momentos perdidos.
Creo que mi personalidad cambia al sólo cruzar el umbral de la inconsciencia, la máscara que poseo se desvanece y puedo tomar otras personalidades sin importar el sexo, edad o tiempo. Esta propiedad que tenemos de vagar sin cuerpo es fantástica, podemos en algunas ocasiones ser el villano, la doncella, el perro, un pájaro o simplemente un árbol sin tomar su condición física de la tierra, pues no es necesario adoptar la figura terrenal, es sólo en la imaginación.
Lo más agradable que todo esto es la facilidad que tengo para viajar, una noche estoy aquí muy cerca resolviendo algún problemita y otras en otro país, en lugares que nunca antes había visitado y, no necesito dinero, ticket de avión, horas de fatiga, ya que en un sueño converso con mis padres, en otros estoy con mis hijos cuando aún estaba pequeños, vuelvo a la adolescencia, sigo estudiando, me encuentro con viejos amigos,  sigo trabajando aunque ahora este jubilado, eso es lo más maravilloso de esto. Por lo que deduzco que en esas otras dimensiones en que mi sombra cruza sin dificultad, no existe el tiempo ni el espacio, se vaga de una situación a otra, sin relojes ni reglamentos de transito, pare, continúe, no estacione aquí, pague su pasaje, nada, y siento que allí somos invencibles a los miedos terrenales. Toda aquella gama de terrores que aparecen en nuestros sueños y que han sido creadas por este cuerpo humano, su complicado cerebro, todo queda sin validez al cruzar sin masa y podemos desasirnos para siempre de ellos.
Por eso pienso que el ser humano al morir sólo deja de existir en esta realidad terrenal para penetrar a otra realidad en la dimensión permanente de los sueños. Allí continúa viviendo sin darse cuenta del cambio y vivir eternamente libre de trabas en los mundos paralelos de los sueños.


lunes, 1 de julio de 2019

VALPARAÍSO JUNTO AL MAR



(arpillera)


Valparaíso, triste, mustio y frío,
con escaleras  que se  sumen entre nubes lloronas.
¿A dónde van los barcos y su rugir de motores,
y el faro Punta Ángel ululando un tardío  adiós?

Puerto gris, despiertas y la nostalgia de otros tiempos
llena tus calles y tus casas.
Estás allí proa a lo desconocido, anunciando que te vas,
elevando el ancla que te ata a los cerros,
siempre despidiéndote,
y sacudido de temblores te quedas sin zarpar,
con el gusto amargo de seguir atado a una cordillera,
sus manos  blancas  te ruegan, no la abandones.

Valparaíso, gris por la vaguada costera.
Gris de tantas memorias y ausencia,
oscurecido de lágrimas eternas que el minotauro cada
atardecer derrama sin cesar.

Valparaíso pañuelo  agitado por el cauro,
azotado de tormentas y de adioses.
Deja de anunciar la despedida,
deja  te calmen las gaviotas  que con lastimeras voces,
te piden
recojas  tus maletas y te quedes para siempre junto al mar.


sábado, 15 de junio de 2019

SILENCIOSO NAUFRAGIO





La noche trenzó su nido en las cuencas de mis ojos.
Se hizo día al bostezar el alba.
Su tenue fantasma entorna sus alas
y se refugia bajo su manto.
La luz llega, mas, no la veo,
sólo la presiento cuando besa como una madre
en el fondo de mi abismo.

Su ternura es inmensa,
mira a través de mis espejos apagados,
les incita a despertar;
sin embargo, no puede,
y llora sin poder contenerse
cayendo su cascada cual rocío
sobre mi estéril farol.

Yo vago mi eterna noche
con los ojos en mis manos,
acariciando su calor en cada cosa.
Por eso, nunca cierro las ventanas,
pues la espero;
ella llega para anunciarme su día.

Así, suave, dulce y melodiosa.
Todo lo impregna de su amor,
y renace en mí, la esperanza,
en la profundidad
de mi silencioso naufragio...