lunes, 15 de octubre de 2018

EL HOMBRE POLILLA



El hombre polilla salta de un árbol a otro, está asustado, han hablado tan mal de él que sin escucharlo no le dan la posibilidad de desmentir toda esa odiosa calumnia. Él teme que le hagan una emboscada y lo asesinen sin una explicación.
Cada vez que se acerca a una persona, sin ninguna mala intención, es recibido con gritos histéricos, insultos, amenazas, y lo peor es que salen a golpearlo, momento en que debe huir para no recibir una paliza o la muerte. Es algo que lo deja perplejo, ya que su única buena intención es adelantarse, y advertir a la gente de los peligros que están próximos a suceder. Esto le ha valido el apodo del mensajero o el heraldo de desgracias y muerte.
En la sociedad del hombre cuando te adjudican una mala opinión, es muy difícil poder rectificarla, hay humanos que han llegado a la desesperación, se aíslan a tal grado que, a la larga, la demencia es su única compañera. Un perfil maloso corre por las redes más rápido que un relámpago. Para qué decir de cómo lo describen, que asusta realmente, dicen que tiene dos terribles ojos rojos, hipnóticos como faroles de auto, que se fijan a las personas y pierden casi el sentido, y claro, nada argumentan de los que tienen ojos amarillos, azules, verdes o negros. Eso se ve como discriminación.
Dicen que mide alrededor de dos metros, que es más grande que un hombre normal, que tiene alas plegadas a la espalda y cuando las despliega pueden medir hasta tres metros de longitud, lo que produce el pánico de los que lo descubren y luego aumentan sus reclamos aduciendo que los quería atacar. Por el contrario, en la mayoría de los casos él sólo viene a advertirles el peligro que les asecha más adelante. No desmiente que es un humanoide, un ser creado por los mismos alienígenas que crearon a los hombres, pero eso no les da el derecho a tratarlo como a un monstruo, incluso a ser perseguido por los caza-monstruos. Esto lo mortifica mucho, es un ser inteligente con poderes especiales, puede predecir el futuro cercano y se mete en líos por tratar de salvar vidas humanas. Sin embargo, cada vez que trata de comunicarse con los hombres, éstos lo persiguen a muerte, se aterrorizan y no ponen atención a sus predicciones hasta que suceden las desgracias, entonces sí, muy tarde, asumen que su aparición en ciertas partes del mundo se debe a algún fatídico infortunio.
Todo esto lo tiene muy alarmado, debe pasar el mayor tiempo escondido, normalmente entre los árboles, bosques y arbustos, lo que le sucede a su amigo el Pie Grande, como lo nombran los humanos, vivir lejos de las ciudades y pueblos, razón de que sus ojos sean rojos por vivir casi de noche. Su curiosidad y el deseo de ayudar a veces, lo ha llevado hasta las periferias de algún pueblo, motivo por el cual, al ver el acoso del hombre con antorchas de fuego y armas destructoras de la vida, le ha producido un chillido que sale del fondo de su temor y ha tenido que huir tan lejos como sus alas se lo permiten.
Por eso, le es tan difícil predecir catástrofes al hombre que también lo llama presagiador de tragedias, no tiene otra forma de advertir el peligro que aparecerse de vez en cuando, a riesgo de perder la vida. Sólo quiere que sepan que es un ser inofensivo, se alimenta de raíces y frutos, amistoso con los animales, las aves, los peces y protector del hombre. Cuando lo encuentres, no entres en pánico dale la oportunidad de comunicarse contigo, por favor, sin amenazas y en completa tranquilidad.


lunes, 1 de octubre de 2018

ANTICIPO




Hay en el aire un gemido que sale de las piedras,
un murmullo ancestral recorre las dunas.
En el cielo el minotauro ha cerrado sus párpados 
tiñendo con su sangre los tardíos arreboles.
Nadie sabe qué sucede,
no hay dudas de algún anticipo inesperado,
algo que titila en el espacio como un péndulo
a punto de oscilar.

Camino bajo fríos ojos de neón, abandonados
repentinamente por amistosos bichos de la noche,
y presiento la angustia del momento que sube
los acantilados de la espera.
Hay, un murmullo agazapado en las esquinas
de las discordias, un leve modular que no dice nada,
aumentando más las palpitaciones de las veredas,
sacudidas por breves estertores.

Desde lejos llega el sonido del mar, recogido
más allá de sus profundidades,
trae un anunció desastroso, un trueno que estalla
en la garganta del viento,
vomitando sobre la playa y luego en la ciudad
todo un licuado de agua, arena y sal.

Cae con ímpetu destructivo,
elevando las casas como juguetes
y los botes de papel zarpan en estruendosa estampida
hacia desconocidos lugares.
El caos reina, baila junto a los aterrorizados ciudadanos
Rezagándose en su carrera hacia los cerros.
El eco de un grito queda flotando en la cresta de una ola,
envestido por la furia desahogada de la naturaleza.

Mañana todo estará en calma de nuevo.
El tsunami habrá escondido sus alas en el fondo del océano,
dando una tregua a los humanos precavidos,
que, por esta vez, se han alejado de la costa.


sábado, 15 de septiembre de 2018

LAMENTO DE UNA PUERTA



La puerta se lamenta, la asedian los fantasmas del pasado. Golpean su envejecido cuerpo, la empujan sin respeto, entran y salen como Pedro por su casa y la deja parpadeando un dolor que la recorre en su corteza.
Ella se siente indefensa, atemorizada por las infinitas amenazas que los fantasmas infringen a su entereza. Sus quejidos se unen a los goznes  enmohecidos, no la dejan en paz. Preferiría que humanos la poseyeran como antes, con pasos que dejan huellas, con gritos que se adhieren a las paredes y niños corriendo a su alrededor. Quisiera sentir  sus risas verdaderas no aquellas que la invaden cuando descansa, cuando echa a volar su imaginación y se siente querida y valorada. Es entonces que ellos la asaltan con misteriosos ruidos  de cadenas,  con figuras que corren  lanzando bocanadas de sombras.
Así es de problemática  la situación, la ventana ha cerrado su boca y no quiere participar en este lamento, considera que la puerta es demasiado alharaca, que  sabía de antemano que terminaría así, porque es materia igual que la de los humanos,  está roída por las polillas que cada noche la asaltan con sus voraces bocas. En cambio la ventana está tranquila porque fue hecha de un material de aluminio y los bichos no la pueden atacar.
La puerta no tiene a quién contar sus tristezas, son tantas que abarcarían un libro de más de  cien páginas. Sus lamentos son profundos que las bisagras la acompañan tratando de apaciguar en parte sus infinitos dolores. No tiene escapatoria, sino esperar que  sus hojas se deshilachen y queden formando una pila para el fuego.
Hoy ha venido un humano,  la estuvo observando y dijo que era de buena madera que con una barnizada quedaría como nueva, no entendió mucho de que se trata, pero algo le dice que todo cambiará, parece un buen hombre,  después de tanto tiempo deshabitada, le ha dado la esperanza que vendrá a vivir allí. La puerta, suspira es como volver a la vida, alguien por fin se ocupara de ella y sus dolencias. Se  queda pensativa, una sonrisa aparece en su corteza, sí, por fin,  alguien vendrá a compartir su tristeza y soledad.

sábado, 1 de septiembre de 2018

UNA MUJER SOLA



Una mujer sola, en una habitación deshabitada,
llora lágrimas que se evaporan sin caer,
desapareciendo  de su rostro al sentirse abandonada.
La mujer se enjuga con el borde de su vestido
la humedad de  la garúa que se desliza por  el cielo abierto
y se disuelve en un solo suspiro.

No hay lugar para un abrazo, ni silencio para el olvido,
no se sabe si extraña al hijo,  a la madre, al amor,
sólo lloriquea  asomada a su desconsuelo,
a través del tiempo sucede la oscuridad y la luz,
los rayos golpean la soledad inaudita en que se encuentra,
los parámetros de la  música han desaparecido,
es un repiquetear que yace adherido a las paredes
de un  pretérito feliz.

Las nubes asoman sus grises cabellos
augurando otro desenlace,
otro anhelante final de una escena.
No hay cabida para manuscritos hechos a medias
ni guiones  de pantomimas.
La mujer tapa su rostro y lanza un quejido,
no hay nada qué decir a una habitación en agonía,
llena de lágrimas oblicuas
que caen empañando la ventana,
y sobre  flores marchitas en algún rincón.

Una mujer sola en una pieza deshabitada,
camina de un lado a otro irreverente,
gesticula como si se hallara rodeada de personas,
les ofrece asiento, muestra butacas imaginarias
y una leve sonrisa aparece en su rostro.
La garúa ha cesado, el cielo se asoma en lo alto
con un florido arcoíris, las palomas se arrullan
y hay un susurro que atraviesa la habitación,
venido de tiempos mejores.

Una mujer sola se siente acompañada,
los recuerdos la asedian, la hacen reír o llorar,
mientras se asoma a la ventana,
un beso invisible le roza los labios.



miércoles, 15 de agosto de 2018

EL HOMBRE DE PLÁSTICO




Érase una vez un hombre que se creía normal, a pesar de que era un fanático de la comida chatarra, hasta que descubrió algo que lo hizo entrar en pánico. Esa mañana al lavarse la cara, notó algo como si su rostro se estuviera despellejando, una fina película de la supuesta piel se deslizó suave entre sus dedos. ¿Qué es esto?, se dijo. ¿Será tal vez que después del sol del verano mi piel tostada se está cambiando? No le dio mucha importancia y salió a hacer sus compras como siempre. Compró un hermoso pescado para la comida y unas hortalizas para la ensalada. Hoy voy a comer comida real, pensó.
Al llegar a casa se dispuso a limpiar su pescado con un cuchillo bien filudo. Le sorprendió que la piel del pescado no tuviera la misma consistencia normal, sino que, parecía una piel plastificada que costó para romperla, pero eso tampoco le llamó mucho la atención, sólo una mueca de duda nada más y la idea de que el pez se alimentó de puro plástico, pero la desechó por ridícula.
Por más que le puso aliños el pescado sabía a neumático, un sabor profundo a petróleo. ¡Uy, qué raro!, se dijo, este pescado no tiene sabor, está con gusto a nada, luego le pareció que las ensaladas por más que las trituraba con sus muelas, éstas crujían, y al sacar un pedazo de lechuga le pareció un trozo de nylon. ¡Huácala!, hoy he fracasado con mi comida, está horrible, no sé dónde plantaron está lechuga que parecen cualquier cosa menos lechuga. Desalentado, fue hacia su sillón favorito y se sentó a ver tv y abrió un paquete de papas fritas, y comenzó a devorarlas. Pero allí, se fijó en sus manos, se notaban muy despellejadas y al pasarse los dedos por la cara, trozos de una fina película se desprendieron de sus mejillas con facilidad. El Hombre espantado pensó que había adquirido una rara enfermedad y llamó a su médico para que lo atendiera de urgencia, pero éste le dio hora para el otro día.
Desesperado el hombre se recostó y trató de llorar, pero sus ojos permanecieron secos, ni una sola lágrima asomó al lagrimal, trató de sonarse, nada, quiso correr a la cocina y sus piernas se doblaron por la mitad y quedó en medio del pasillo, luchando por aferrarse a una puerta ya que no podía avanzar. Pronto sus brazos se doblaron como un trozo de tela, sin derramar una gota de sangre, trató de gritar y su garganta emitió un ruido como cuando alguien rasga un trozo de papel y allí quedó sin movimiento.
Al día siguiente llegó la señora que hacía el aseo y encontró un trozo de plástico en el suelo, con la forma de un bolsón. Umm, esto me puede servir para echar la basura se dijo y lo colocó dentro de un tiesto en la cocina. Luego, vio los trozos sin comer del pescado y la verdura. Ah, exclamó, esta juventud come pura comida chatarra y cuando tiene comida de verdad ni la toca.  Debe de tener el estómago lleno de plástico, con tanta basura, comida de dudosa procedencia. Y luego la señora siguió haciendo el aseo, mientras el hombre con el cuerpo plastificado observaba con sus ojos plásticos de pánico, como se iba llenando de porquerías y basura su cuerpo de bolsa.




miércoles, 1 de agosto de 2018

LA TARDE Y LA NOCHE





La tarde se estira como una serpiente hasta atrapar la noche,
ésta huye de sus delicados rayos,  al comienzo,
una danza de hojas y pétalos estalla a  su  alrededor,
luego, la noche  cuidadosamente la cubre con su manto estrellado
y la tarde se adormece convirtiéndose en un sumiso gatito.

La tarde y la noche se citan cada día,
discuten, se agravian,
se abrazan y pelean,
sin embargo al final, vuelven a ser amigas.

La tarde no quiere que la noche pinte el cielo de oscuridad
pero a la vez le gusta ver brillar  a las estrellas,
aunque se adormezca y se apaguen en sus ojos.
La noche en cambio hace  sufrir al minotauro,
le derrama su sangre por sobre el crepúsculo,
y le pinta la capa hasta confundirlo con el infinito.

Cuando el alba  madruga y bosteza un trino de pájaros
sobre la enfadada noche,
la oscuridad cierra sus alas  y se arropa para otra
zambullida en los confines del mundo.
Blancos vellones surcan el azul
y el viento  tibio suavemente  empuja su rebaño de nubes
hasta perderse en el horizonte.
La tarde espera en su mullida siesta
otro confrontamiento con su negra rival: la noche.


domingo, 15 de julio de 2018

INCURSIÓN



Un pueblo de alienígenas se ha instalado en  el planeta Tierra, estos seres perversos habitaban otro lugar en el Cosmos, pero buscando entre las galaxias descubrieron  que la Tierra tenía todos los elementos que ellos necesitaban y con camas y petacas se trasladaron rápidamente. Lo terrible es que querían la Tierra para ellos y los humanos les estorbaban con sus costumbres tan diferentes. Entonces hicieron un plan siniestro y poder eliminarlos sin que se notara, y así los verían como amigos sin sospechar en sus reales intensiones.
Por esa razón están  clonando a los terrestres, eliminando al modelo y usando el clon como su disfraz, se han extendido por todo el planeta. Están en todas partes fomentando la destrucción de los seres humanos enfrentándolos entre sí inventando conflictos bélicos  feroces, catástrofes inimaginables, de este modo han tenido éxito en su cometido. Mientras los humanos estén ocupados preparando guerras y se enfrentan en sangrientas peleas de odios y rencores, pierden sus ciudades y poblaciones, los alienígenas  se apoderan tranquilamente de la Tierra mostrando sus caras piadosas y amigables.
Como son una civilización muy avanzada en relación con la terrestre, sus científicos han creado un sinfín de bacterias, virus, pandemias que de vez en cuando lanzan a ciertos territorios como prueba, y a la vez, con el fin de eliminar más seres humanos. Incluso usan a personas que aparecen como desaparecidas misteriosamente, siendo estas niños, ancianos o adultos y así probar sus nuevos avances científicos a costa del daño físico y moral infligidas a sus víctimas. También se han  mezclado en los laboratorios, bancos y demás fábricas, en general son dueños milagrosamente de todo, y puedo asegurar que estamos en sus manos, porque el terrestre es confiado y no cree nada hasta que ya es tarde.
Podría decir que en el universo hay muchas civilizaciones superiores que no se entrometen con seres que no son tan avanzados e incluso los ayudan, entregándoles conocimientos tecnológicos para que puedan progresar. Pero el caso es que también hay alienígenas que son  malévolos y por desgracia una de esa clase, es la que  en este momento paso a paso se apodera del planeta Tierra. Sí el humano no los  detecta a tiempo, no podrá  lamentarlo, solo unos cuantos conservarán la vida a costa de servir de esclavos a estos temibles  invasores. El humano ni sospecha de estos malvados seres, que tal vez en este momento, ya se hayan apoderado de tu barrio o estén, al mando de tu gobierno, así de sencillo.