miércoles, 1 de agosto de 2018

LA TARDE Y LA NOCHE





La tarde se estira como una serpiente hasta atrapar la noche,
ésta huye de sus delicados rayos,  al comienzo,
una danza de hojas y pétalos estalla a  su  alrededor,
luego, la noche  cuidadosamente la cubre con su manto estrellado
y la tarde se adormece convirtiéndose en un sumiso gatito.

La tarde y la noche se citan cada día,
discuten, se agravian,
se abrazan y pelean,
sin embargo al final, vuelven a ser amigas.

La tarde no quiere que la noche pinte el cielo de oscuridad
pero a la vez le gusta ver brillar  a las estrellas,
aunque se adormezca y se apaguen en sus ojos.
La noche en cambio hace  sufrir al minotauro,
le derrama su sangre por sobre el crepúsculo,
y le pinta la capa hasta confundirlo con el infinito.

Cuando el alba  madruga y bosteza un trino de pájaros
sobre la enfadada noche,
la oscuridad cierra sus alas  y se arropa para otra
zambullida en los confines del mundo.
Blancos vellones surcan el azul
y el viento  tibio suavemente  empuja su rebaño de nubes
hasta perderse en el horizonte.
La tarde espera en su mullida siesta
otro confrontamiento con su negra rival: la noche.


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