Esas
palabras que tus labios no repiten
volaron
de tu boca,
se
las llevó el viento de agosto.
En
el aliento gélido del norte
tus
labios se enfrían sin besos,
sin
la ternura de su contacto,
fueron
pétalos deshojados
de
hastío.
¿Dónde
tu voz susurra mi nombre?
¿Qué
hago con esta desnudez de invierno
que
azota mis mañanas?
La
soledad toca mi cuerpo con sus ásperas manos,
penetra
mis sueños y los convierte en cenizas.
Y
yo, perdida
en
una solitaria estación
sin
abrigo para mi calma.
¿Qué
pasó con tus promesas eternas,
también
se las llevó el silencio de la noche?
¿Dónde
quedó el amor, viajero incansable?
Se
fue tal vez, entre alas de olvido,
golondrina.
Ahora,
envuelta en cruel ausencia
el
galopar de horas y horas de ilusiones rotas
acaricia
mi espera con sarcástica risa.
Esas
palabras de amor,
se
las llevó un funeral de tristeza.
