jueves, 15 de enero de 2026

¿QUÉ PASÓ CON EL TIEMPO?


 

El  TIEMPO existía marcando el paso en el espacio sideral. Cumplía con su mandato, y era implacable  con su calendario. Todo el universo le tenía mucho respeto, y nadie se atrevía a desafiar su rutina. Sin embargo, en un planeta de color azul, casi desaparecido del ojo cósmico, había un mundo con seres muy inquietos, muy estudiosos y tenaces, se le puso entre cejas y ceja construir un aparato enorme para  hacer algunas pruebas. Se llamaban científicos y  usaban las leyes de la física, matemáticas cuánticas, misteriosas ecuaciones como dogmas intocables.  Lo situaron lejos, entre las montañas, alejado del ojo humano. Allí construyeron ese monstruoso artefacto.

Después de discutir largos momentos  le pusieron la sigla CERN y lo ubicaron  en túneles  bajo toneladas de piedras, roca, acero y silencio. Pocos sabían de su existencia, de las leyes Invisibles que manejan la Realidad.

Trabajaron arduamente, noche y día. Esos seres humanoides estaban empecinados en descubrir un secreto, peligroso para su pequeño planeta, pero no midieron las consecuencias, pensaron que ellos eran tan sorprendentes con un coeficiente intelectual  más alto que otros de su  misma especie, nada  malo podría suceder que no remediaran de antemano. Por lo que siguieron adelante junto a sus colosales maquinarias  ensambladas para sus ambiciosos descubrimientos.

Entregados totalmente a sus estudios, un día levantaron los ojos de las pantallas con una misma inquietud, se miraron con desconfianza y repitieron mentalmente, que  “eso no podría estar pasando”. Algo no estaba bien, algo había cambiado el TIEMPO, nada coincidía con lo establecido por leyes naturales. El Gran Colisionador de Hadrones les señalaba un universo más extraño, más profundo y peligroso que había acortado misteriosamente, el TIEMPO TERRESTRE, las estaciones del año no coincidían,  los días y noches  corrían a más velocidad. Fue una tremenda equivocación  irreparable, que los dejó a punto de un ataque cardíaco y sin solución que reparara este error, y  no agravase la situación,  a punto de explotar. Entonces  decidieron apagar sus máquinas,  sus pantallas,  cerrar  los túneles,  salir en punta de pies, informar a sus autoridades que se iban de vacaciones, mientras la gente humana se quejaba de que los días  se habían acortado, que  el clima lucía de otra forma,  que la tierra se desquebrajaba, que una fisura  estaba separando  África en dos,  que  se agudizaban los conflictos internacionales entre los pueblos, que la nieve desaparecía de los polos y que  la Antártida revelaba  ruinas de pueblos antiguos  bajo la nieve. Todo se presentaba como un caos.

El famoso Colisionador de Hadrones había marcado que el universo es más peligroso de  lo que habían imaginado.

 

 

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