martes, 15 de septiembre de 2026

EL LIBRO Y LA LLAVE MISTERIOSA


 

La llave estaba en el libro, la encontré en la página 222. Pero antes tuve que leer casi todo el libro, y volver a la biblioteca por segunda vez. Era imposible  saber en qué lugar se hallaba. Cuando ojeé a lo rápido cada página, me dio la idea de que se escondía queriendo obligarme a leer el famoso libro, en donde había una perpetua conexión con el pasado que me recibió en cada página.

Al terminar un capitulo esperé  que me indicara en donde estaba la llave, pero que desilusión, me pedía que ojeara o leyera otra página otro capítulo, recordé la novela de julio Cortázar, Rayuela, ¿estás jugando conmigo?, le pregunté, pero no respondió y solo se movieron las  páginas, como si alguien les diera un soplo. ¡Oh qué fastidio!, tendré que seguir leyendo, es imperioso que encuentre esa llave, no importa que deba leer todo el libro.

A medidas que sigo leyendo, más me intriga este libro,  casi es como si perteneciera a esas inteligencias artificiales, o algo por el estilo. Cada vez me subyuga la trama que sostiene,  se ajusta a lo que siempre me  atrae, es un imán, refleja la curiosidad que tengo y me amarra telepáticamente a sus páginas, Ahora casi había olvidado que ando buscando algo, me cuesta concentrarme, ah, sí la llave,  eso es.

Al principio de todo la llave era lo importante,  el anuncio decía que si encontraba esa llave dentro de alguna página de este libro podría ganarme el tesoro que se guardaba en una caja, el cual sería mío sí yo podía  hallarla, por supuesto, al tiempo que leía página a página este libro. Se me hizo un tormento leer este inmenso libro de alrededor 500 páginas y por eso motivo comencé a ojearlo abarcando de forma rápida muchas páginas a la vez como un remolino. Fue entonces que el libro escondió la llave, lo supe de inmediato,  me lo dijo telepáticamente, así es como nos  comunicamos. Sin embargo ahora estoy entusiasmada en seguir leyendo, ya no me  da  fastidio continuar su trama por el contrario, ahora no quiero que acabe, está muy  interesante su desarrollo. Lo malo es que me están pidiendo que me vaya de la biblioteca, y que mañana vuelva. Les suplique que me lo dejaran llevar a casa, pero no me lo permitieron.

Estoy terrible de enojada, esa bibliotecaria es una mala persona, Simple y sencillamente me  quitó el libro y  me ordenó irme a casa de inmediato. Bueno, mañana volveré y no me iré hasta acabarlo. La verdad es que  aparte de ser la llave misteriosa ahora pienso que es el libro misterioso el que me llama desde la estantería.

Anoche no pude dormir, el libro me hablaba y no me dejaba descansar, tengo la llave en mi bolsillo, como dije la encontré en la página 222. Ahora se acabó la magia,  el libro me ha  dejado por otro usuario y me he quedado mortificada, ya no me interesa  el premio, quiero terminar de leer el libro a pesar de que tener la llave ahora necesito el libro, es una obsesión que no entiendo, como si me faltara el aire y me sienta a punto de caer. La bibliotecaria  me ha indicado que  como tengo la llave debo abrir la caja y punto, sin embargo estoy a un segundo de gritarle que quiero el libro. ¿Cómo no lo entiende? Es imperioso que continúe con el libro o mi vida acaba de una forma trágica.

Estoy pensando que este libro es poderoso y maligno, me quita el aliento y siento que me ha envuelto en una red como a una mariposa.

La bibliotecaria me ha mirado de forma extraña indicándome luego que si no  quiero otro libro, use la llave,  coja mi premio y luego abandone  la sala, por cierto, ya vi quien tiene el libro y se lo guarda para su casa, no puedo dejar que se lo lleve,  la seguiré, coste lo que coste el libro debe ser mío y terminar de leer la trama.

 

 

martes, 1 de septiembre de 2026

NIEBLA


 Taciturna cual noche  eterna

deambula a tientas la niebla.

Todos le temen.

Nadie la entiende.

Presagio siniestro, espectro de algo.

 

Sus imaginados labios besan  hojas marchitas de luna,

deja  humedad de su boca.

Camina en puntillas, alma en vagancia.

Vestida de vaporoso halo sube los cerros,

baja escaleras,

todo adormece  su manto.

 

Como madre silente,

cubre el puerto, sus ruidosas fiestas,

afiladas riñas, adormecidos duendes.

Grillos borrachos de alcohol,

pestilentes de orina,

yacen sumidos, en oscuro laberinto.

 

La niebla, centinela del mar,

arrulla con  cántico ausente.

Ella deja al roce sombras de su traje

enredado en  sueños y pesadillas.

 

Es una dama callada, su tacita voz canta nostalgias,

a su presencia  las puertas se cierran

y se corren las cortinas del puerto.

Solitaria en su vagar se derrama sobre la ciudad

desapareciéndola del atlas.

Sólo, el faro Punta Ángel

la contempla con su único, flamígero ojo,

presuroso  y galante,

anuncia su sutil  llegada.

 

 

sábado, 15 de agosto de 2026

EL OGRO


 

No me deja escuchar mi música, es un ogro. ¡Déjame en paz!, le dije. Pero él como si nada, se llevó la radio y quedé en el silencio abismal con un grito de enojo, que  no salió, perdido en el laberinto del miedo. ¡Ogro¡, ¡ogro!, pensé, algún día seré grande y te mataré. Las palabras se enraizaron en mi boca, sus largas raíces llegaron muy lejos alcanzando vendavales y tormentas. Ogro, le decía cuando en medio de mi entusiasmo cortaba mis alas y me hundía en la desidia. Entonces crecía el rencor como mala yerba e invadió mis sentidos y se hizo más imperioso mi crecimiento. “Cuando sea grande ya verás lo que te espera”. Obviamente el ogro incrementaba la flama, atizaba mi odio al extremo que salían chispas de mis ojos.

Así fue que crecí retorcido y rebelde, rodeado de mala voluntad y desatino, vestido de palabrotas y golpes desmerecidos.

 

Y un día nos enfrentamos el ogro y yo, nos miramos de arriba abajo, me pareció más pequeño, el armatoste que tenía, había disminuido, sus ojos parecían apagados y sin brillo, era un jirón arruinado por el cigarrillo y el vino, igual me desafió, tenía que ser, palabras de ogros no se pueden cambiar. Me dio lástima, y le di ventaja que me matara primero, después lo haría yo.

 

            Esta historia la escribió un muerto, yo sólo la guardé para los vivos…

 

sábado, 1 de agosto de 2026

ESAS PALABRAS


 

Esas palabras que tus labios no repiten

volaron de tu boca,

se las llevó el viento de agosto.

En el aliento gélido del norte

tus labios se enfrían sin besos,

sin la ternura de su contacto,

fueron pétalos deshojados

de hastío.

¿Dónde tu voz susurra mi nombre?

¿Qué hago con esta desnudez de invierno

que azota mis mañanas?

 

La soledad toca mi cuerpo con sus ásperas manos,

penetra mis sueños y los convierte en cenizas.

Y yo, perdida

en una solitaria estación

sin abrigo para mi calma.

¿Qué pasó con tus promesas eternas,

también se las llevó el silencio de la noche?

 

¿Dónde quedó el amor, viajero incansable?

Se fue tal vez, entre alas de olvido,

golondrina.

Ahora, envuelta en  cruel ausencia

el galopar de horas y horas de ilusiones rotas

acaricia mi espera con sarcástica risa.


Esas palabras de amor,

se las llevó un funeral de tristeza.

miércoles, 15 de julio de 2026

DE CITA PARA EL TÉ

 

Se mira al espejo, pero no se halla. Se inclina, luego se sube a una silla, busca su figura por la pieza. No importa, se baja y se pone los zapatos. El espejo ahora la refleja y contenta se abraza, acaricia su rostro, arregla sus cabellos. Luego se acerca más y besa su imagen dejando un rastro de rímel. Se sorprende y  besa varias veces al espejo,  entretenida en un collar de besos. Alguien dijo que era bella como una figurita de porcelana o de magazín. Esta orgullosa, mientras repasa el rímel de sus labios, admira el carmín de su boca, rojo como una cereza. Repasa el colorete de sus mejillas, al tiempo que piensa, a dónde irá a tomar el té con sus amigas. Observa sus aretes hermosos, pero un poco pesados por tanta pedrería, ah, y el collar que su abuela le ha prestado. Se fija en sus párpados ensombrecidos por el pincel de color azul intenso.

Todo se ve bien, le agrada. Su maquillaje es perfecto, ha gastado mucho tiempo en él, desea ser la más hermosa del grupo. Está contenta con el resultado, y da una gran sonrisa a su figura en el espejo.

Ahora se preocupa del vestido, le queda un poco suelto y largo, con delicadeza lo levanta para dar unos pasos con los tacones altos y mirarse de más lejos. De pronto  da un traspié y está a punto de caer al piso.

Los zapatos de mamá son muy grandes para ella, piensa y un poco desilusionada, se aleja taconeando hacia su dormitorio a tomar el té con sus muñecas.

 


miércoles, 1 de julio de 2026

NO VUELVES

 

Ya no vuelves,  tu sonrisa se ha quedado

prendida en el cristal del tiempo.

Bebo el aliento del universo cuando desfallece

en cada atardecer junto a mi ventana

esperando el candil de tu  regreso.

 

En vano dejo mis sueños a la deriva

y que encuentren el puerto de tu desembarco,

son bellos anhelos ensopados de estrellas y lunas

que caen en la nada de la desilusión.

 

Ya no vuelves, me lo han dicho mil veces

con su graznar pasajero las gaviotas del olvido

y la sombra de los recuerdos oscurece mis días

cuando aún bosteza la boca del cielo.

 

No vuelve el perfume de tus besos enredados

en el vendaval   que arrasó tu presencia de mis brazos.

Miro el camino vacío hacia adelante

sin más presencia que un invierno cruel que avecina su paso,

desbaratando mis deseos que se pierden entre un tumulto

de hojas  marchitas.

 

No vuelves, no volverás a cruzar mi solitaria senda,

ni tus  palabras de amor harán música en mis oídos,

ni  mi boca tendrá el sabor de tus labios.

La sombra del recuerdo cae lentamente, sobre mis sueños,

humedece la tarde con su oscuro y gélido roce,

toca el cristal con campanadas de agua

y disuelve las ultimas huellas de mi melancolía.

 

Tal vez mañana cuando deslumbre  el alba

esto sólo sea un mal sueño

y tú estés sonriendo a mi lado,

como si nunca te hubieras ido.

 

Como si jamás te hubieras marchado…

 

 

 


lunes, 15 de junio de 2026

EL HOMBRE DE PLÁSTICO


 

Erase una vez un hombre que se creía normal, a pesar de que era un fanático de la comida chatarra, hasta que descubrió algo que lo hizo entrar en pánico. Esa mañana al lavarse la cara, notó algo como si su rostro se estuviera despellejando, una fina película de la supuesta piel se deslizó suave entre sus dedos. ¿Qué es esto?, se dijo. ¿Será tal vez que después del sol del verano mi piel tostada se está cambiando? No le dio mucha importancia y salió a hacer sus compras como siempre. Compró un hermoso pescado para la comida y unas hortalizas para la ensalada. Hoy voy a comer comida real, pensó.

Al llegar a casa se dispuso a limpiar su pescado con un cuchillo bien filudo. Le sorprendió que la piel del pescado no tuviera la misma consistencia normal, sino que, parecía una piel plastificada que costó para romperla, pero eso tampoco le llamó mucho la atención, sólo una mueca de duda nada más y la idea de que el pez se alimentó de puro plástico, pero la desechó por ridícula.

Por más que le puso aliños el pescado sabía a neumático, un sabor profundo a petróleo. Uy que raro, se dijo, este pescado no tiene sabor, está con gusto a nada, luego le pareció que las ensaladas por más que las trituraba con sus muelas, éstas crujían, y al sacar un pedazo de lechuga le pareció un trozo de nylon. ¡Huácala!, hoy he fracasado con mi comida, está horrible, no sé dónde plantaron está lechuga que parecen cualquier cosa menos lechuga. Desalentado, fue hacia su sillón favorito y se sentó a ver tv y abrió un paquete de papas fritas, y comenzó a devorarlas. Pero allí, se fijó en sus manos, se notaban muy despellejadas y al pasarse los dedos por la cara, trozos de una fina película se desprendieron de sus mejillas con facilidad. El Hombre espantado pensó que había adquirido una rara enfermedad y llamó a su médico para que lo atendiera de urgencia, pero éste le dio hora para el otro día.

Desesperado el hombre se recostó y trató de llorar, pero sus ojos permanecieron secos, ni una sola lágrima asomó al lagrimal, trató de sonarse, nada, quiso correr a la cocina y sus piernas se doblaron por la mitad y quedó en medio del pasillo, luchando por aferrarse a una puerta ya que no podía avanzar. Pronto sus brazos se doblaron como un trozo de tela, sin derramar una gota de sangre, trató de gritar y su garganta emitió un ruido como cuando alguien rasga un trozo de papel y allí quedó sin movimiento.

Al día siguiente llegó la señora que hacía el aseo y encontró un trozo de plástico en el suelo, con la forma de un bolsón. Umm, esto me puede servir para echar la basura se dijo y lo colocó dentro de un tiesto en la cocina. Luego, vio los trozos sin comer del pescado y la verdura. Ah, exclamó, esta juventud come pura comida chatarra y cuando tiene comida de verdad ni la toca.  Debe de tener el estómago lleno de plástico, con tanta basura,  comida de dudosa procedencia. Y luego la señora siguió haciendo el aseo, mientras el hombre con el cuerpo plastificado observaba con sus ojos plásticos de pánico, como se iba llenando de porquerías y basura su cuerpo de bolsa.