viernes, 16 de octubre de 2026

LA CATRINA Y LA PALABRA QUE LO DICE TODO

 

La verdad es que nunca se había levantado tan contenta, a pesar de que ella  no duerme ni menos despierta cada día. Le dio lo mismo, era un buen pensamiento y eso le bastó para ver su agenda. Fue al baño y  se miró el rostro, en sus cuencas vacías  descubrió un brillo especial en el fondo, pero muy al fondo, la mueca  de su boca le dio un poco de risa, y pensó cómo sería  su figura si pudiera imitar a los mortales cubiertos de carne y piel. Qué asco, se dijo, pero una imagen se le vino  al cráneo, era la de una pareja besándose.

Nunca había tenido una sensación así, ella, tan dura y sin sentimientos, apática hasta decir basta, cruel y prepotente, su agenda era lo más importante que  estaba en su poder y su ejecución no tenía retraso, era implacable. Sin embargo, al recordar esa tierna escena se le llenó la caja torácica de ternura. Eso era imposible en ella, la Huesuda, la indomable, tenaz e inmutable ante lágrimas y  súplicas, la que  jamás  había  tenido esos extraños afectos que en su diario ajetreo con los humanos,  no entendía. Ahora, la inundaba una sensación de ansiedad terrible, le roía la cadena de huesecillos y le presionaba el esternón.

Una idea se le vino de pronto y se le iluminaron las cuencas, de inmediato se trasladó hacia la biblioteca de la ciudad, allí comenzó a ojear libros y más libros, quería entender este zumbido en sus oídos que la había sacado de su alta concentración, acarreando muertos al cementerio. En su cavidad visual todavía  se dibujaba la pareja aquella que atrajo su atención, cuando  se besaban de una forma tan intensa que le removió el esqueleto.

Debería  existir una palabra a la que pudiera   llegar y que le explicara esa extraña situación que sus huesos no entendían. Todos los libros que consultó, eran de anatomía, otros de terror como los de  Edgar Allan Poe o Franz Kafka y realmente no le sirvieron para nada, porque no indicaban lo que buscaba  y aún no lo sabía.  La cuestión era difícil, ¿a quién preguntar? Ella no tenía  amigos, por el contrario,  la gente  te temía. Imagínate que se te aparece la muerte, lo primero que  harás, es salir arrancando, o caerte desmayada, aunque ella trate de de decirte que solo viene a hacerte una pregunta, sobre esa palabra que lo dice todo. La Huesuda lanza un suspiro y  este recorre todo su esqueleto haciendo sonar sus huesos como una campana para espantar a los cuervos que quieren comerse las guindas del árbol. Cada paso que da lleva el sonido que anuncia una desgracia. Hasta los animales que la escuchan avanzar,  ladran y los gatos maúllan, todos se asustan de sus designios y evitan  encontrarse en su camino.

La Huesuda espera la noche bajo el alero de un monasterio. Cuando el astro rey baja sus pestañas,  ella se dirige a observar las ventanas iluminadas con velas. Le da mucha curiosidad ver esas velas encendidas, tal vez haya algunos velorios por aquí que yo no sepa, se dice. Se asoma y le intriga. Bueno, lo que pasa es que es el 14 de febrero y hay  comidas íntimas por allí, flores y  tarjetas amorosas. Esto le llama mucho la atención. No recuerda haber estado espiando a la gente en busca de una respuesta. Ella, la suprema con su guadaña de hierro, simplemente interrumpe en alguna casa y saca sin miramientos a quien decide llevarse. Ahora es diferente, la curiosidad la atrae, sobre todo esa rara  anomalía en sus huesos que de vez en cuando la sacude por completo.

Observa las mesas adornadas, los manteles blancos, los candelabros encendidos, los cristales de las copas, la utilería deslumbrante, ve a las mujeres muy bien vestidas, maquilladas y peinadas, se ven hermosas.

La Catrina no lo puede creer, que ella diga que las mujeres se ven hermosas, eso nunca lo había pensado y le da  envidia. Va hacia un dormitorio y  encuentra sobre la cama un hermoso vestido, lo toma y se lo  pone frente a un espejo. De verdad me sienta bien, si mi esqueleto no se destacara tanto. Al ponerse el vestido éste no dura mucho en sus hombros huesudos y se desliza al piso. ¡Oh!,  dice la Huesuda, me falta relleno y se deja caer sobre un sillón muy apesadumbrada. ¿No sé que me está pasando?, piensa,  algo anda muy mal en mí. Pronto siente voces y  va hacia la sala, allí lo ve, es un hombre muy guapo que abraza a la mujer y  le entrega un ramo de flores. ¡Guácala! exclama y tapa su bocaza con su ósea mano, por fortuna, como es la muerte y es invisible nadie la ve ni la oye.

Curiosa se queda en la pieza, mientras los enamorados brindan con una copa de vino, ella los observa beber y luego viene el abrazo con un gran beso. Allí la Huesuda embelesada, vuelve a sentir esa sensación rara en todo su cuerpo, y sin pensarlo más, decide entrar al cuerpo de la mujer y  recibir ese beso que la atraviesa, la sacude con una deliciosa sensación indescriptible que recorre todo su esqueleto, hueso por hueso, coyunturas y cavidades, que la deja totalmente anonadada, mientras el hombre  murmura, muy cerca de su oído: ¡mi amor, te  amo tanto!

La Huesuda se retira apresurada y sorprendida del cuerpo de la mujer, tastabillando, desorientada, divinamente emocionada y  comprende por fin que, la palabra que tanto busca, es la palabra deseada que recorre y enciende su esqueleto al escucharla.

La Catrina se va hacia sus dominios y se recuesta en su cama totalmente enamorada para disfrutar por primera vez  esa misteriosa  palabra y  ese contacto tan intenso que lo abarca todo. Ya no necesita preguntar, lo ha sentido en su esquelético cuerpo, se llama: AMOR

jueves, 1 de octubre de 2026

EBULLICIÓN

 

La tarde se viste de púrpura y roza  el horizonte,

desgajada en mil colores.

Un coro de cigarras ebrias rompe el silencio

deteniendo el paso de la loba en celo.

El bosque abre sus miles de ojos y parpadea

luciérnagas enamoradas.

 

La loba continúa su búsqueda zigzagueando entre arbustos.

A lo lejos  aúllan sus pares  en disputa por sus atributos

y la jauría avanza por entre el mustio sendero,

con aullidos en ebullición que  sofocan el bosque

y lo contaminan de ansiedad.

 

Salen los grillos borrachos de luna

y preparan sus instrumentos  con desvergonzada parsimonia,

es una larga jornada, parecen decir.

La hembra deja rastros de su paso, husmea el aire

y lanza un  lastimero aullido que  hace temblar la espesura,

fieras ocultas le salen al encuentro.

 

Hay en el ambiente un rumor de aguas,

sonido de hojas quebradas,

cuchicheos de árboles y ramas,

lamidas, roce de piel en piel, mordiscos y peleas.

El llamado desordena la noche y asusta a las luciérnagas

que saciadas de éxtasis se posan en la luna.

Los grillos detienen su sinfonía y afilan sus élitros,

comienza la segunda parte del concierto.

 

Desenfreno,

ebullición,

jadeo de cuerpos que se internan en la espesura,

van encubiertos por la complicidad  de la dama noche

que se desliza por el bosque con su goteo de estrellas.

 

Los seres ensopados de pasión se disputan  un lugar privilegiado

entre los machos alfa.

La disputa continúa, hasta que en el amanecer,

el sopor del sueño apacigua el fragor de la contienda,

la jauría ocupa el lugar que le es asignado

y los insectos, repliegan  sus  alas en un largo bostezo.

 

 

 

 


martes, 15 de septiembre de 2026

EL LIBRO Y LA LLAVE MISTERIOSA


 

La llave estaba en el libro, la encontré en la página 222. Pero antes tuve que leer casi todo el libro, y volver a la biblioteca por segunda vez. Era imposible  saber en qué lugar se hallaba. Cuando ojeé a lo rápido cada página, me dio la idea de que se escondía queriendo obligarme a leer el famoso libro, en donde había una perpetua conexión con el pasado que me recibió en cada página.

Al terminar un capitulo esperé  que me indicara en donde estaba la llave, pero que desilusión, me pedía que ojeara o leyera otra página otro capítulo, recordé la novela de julio Cortázar, Rayuela, ¿estás jugando conmigo?, le pregunté, pero no respondió y solo se movieron las  páginas, como si alguien les diera un soplo. ¡Oh qué fastidio!, tendré que seguir leyendo, es imperioso que encuentre esa llave, no importa que deba leer todo el libro.

A medidas que sigo leyendo, más me intriga este libro,  casi es como si perteneciera a esas inteligencias artificiales, o algo por el estilo. Cada vez me subyuga la trama que sostiene,  se ajusta a lo que siempre me  atrae, es un imán, refleja la curiosidad que tengo y me amarra telepáticamente a sus páginas, Ahora casi había olvidado que ando buscando algo, me cuesta concentrarme, ah, sí la llave,  eso es.

Al principio de todo la llave era lo importante,  el anuncio decía que si encontraba esa llave dentro de alguna página de este libro podría ganarme el tesoro que se guardaba en una caja, el cual sería mío sí yo podía  hallarla, por supuesto, al tiempo que leía página a página este libro. Se me hizo un tormento leer este inmenso libro de alrededor 500 páginas y por eso motivo comencé a ojearlo abarcando de forma rápida muchas páginas a la vez como un remolino. Fue entonces que el libro escondió la llave, lo supe de inmediato,  me lo dijo telepáticamente, así es como nos  comunicamos. Sin embargo ahora estoy entusiasmada en seguir leyendo, ya no me  da  fastidio continuar su trama por el contrario, ahora no quiero que acabe, está muy  interesante su desarrollo. Lo malo es que me están pidiendo que me vaya de la biblioteca, y que mañana vuelva. Les suplique que me lo dejaran llevar a casa, pero no me lo permitieron.

Estoy terrible de enojada, esa bibliotecaria es una mala persona, Simple y sencillamente me  quitó el libro y  me ordenó irme a casa de inmediato. Bueno, mañana volveré y no me iré hasta acabarlo. La verdad es que  aparte de ser la llave misteriosa ahora pienso que es el libro misterioso el que me llama desde la estantería.

Anoche no pude dormir, el libro me hablaba y no me dejaba descansar, tengo la llave en mi bolsillo, como dije la encontré en la página 222. Ahora se acabó la magia,  el libro me ha  dejado por otro usuario y me he quedado mortificada, ya no me interesa  el premio, quiero terminar de leer el libro a pesar de que tener la llave ahora necesito el libro, es una obsesión que no entiendo, como si me faltara el aire y me sienta a punto de caer. La bibliotecaria  me ha indicado que  como tengo la llave debo abrir la caja y punto, sin embargo estoy a un segundo de gritarle que quiero el libro. ¿Cómo no lo entiende? Es imperioso que continúe con el libro o mi vida acaba de una forma trágica.

Estoy pensando que este libro es poderoso y maligno, me quita el aliento y siento que me ha envuelto en una red como a una mariposa.

La bibliotecaria me ha mirado de forma extraña indicándome luego que si no  quiero otro libro, use la llave,  coja mi premio y luego abandone  la sala, por cierto, ya vi quien tiene el libro y se lo guarda para su casa, no puedo dejar que se lo lleve,  la seguiré, coste lo que coste el libro debe ser mío y terminar de leer la trama.

 

 

martes, 1 de septiembre de 2026

NIEBLA


 Taciturna cual noche  eterna

deambula a tientas la niebla.

Todos le temen.

Nadie la entiende.

Presagio siniestro, espectro de algo.

 

Sus imaginados labios besan  hojas marchitas de luna,

deja  humedad de su boca.

Camina en puntillas, alma en vagancia.

Vestida de vaporoso halo sube los cerros,

baja escaleras,

todo adormece  su manto.

 

Como madre silente,

cubre el puerto, sus ruidosas fiestas,

afiladas riñas, adormecidos duendes.

Grillos borrachos de alcohol,

pestilentes de orina,

yacen sumidos, en oscuro laberinto.

 

La niebla, centinela del mar,

arrulla con  cántico ausente.

Ella deja al roce sombras de su traje

enredado en  sueños y pesadillas.

 

Es una dama callada, su tacita voz canta nostalgias,

a su presencia  las puertas se cierran

y se corren las cortinas del puerto.

Solitaria en su vagar se derrama sobre la ciudad

desapareciéndola del atlas.

Sólo, el faro Punta Ángel

la contempla con su único, flamígero ojo,

presuroso  y galante,

anuncia su sutil  llegada.

 

 

sábado, 15 de agosto de 2026

EL OGRO


 

No me deja escuchar mi música, es un ogro. ¡Déjame en paz!, le dije. Pero él como si nada, se llevó la radio y quedé en el silencio abismal con un grito de enojo, que  no salió, perdido en el laberinto del miedo. ¡Ogro¡, ¡ogro!, pensé, algún día seré grande y te mataré. Las palabras se enraizaron en mi boca, sus largas raíces llegaron muy lejos alcanzando vendavales y tormentas. Ogro, le decía cuando en medio de mi entusiasmo cortaba mis alas y me hundía en la desidia. Entonces crecía el rencor como mala yerba e invadió mis sentidos y se hizo más imperioso mi crecimiento. “Cuando sea grande ya verás lo que te espera”. Obviamente el ogro incrementaba la flama, atizaba mi odio al extremo que salían chispas de mis ojos.

Así fue que crecí retorcido y rebelde, rodeado de mala voluntad y desatino, vestido de palabrotas y golpes desmerecidos.

 

Y un día nos enfrentamos el ogro y yo, nos miramos de arriba abajo, me pareció más pequeño, el armatoste que tenía, había disminuido, sus ojos parecían apagados y sin brillo, era un jirón arruinado por el cigarrillo y el vino, igual me desafió, tenía que ser, palabras de ogros no se pueden cambiar. Me dio lástima, y le di ventaja que me matara primero, después lo haría yo.

 

            Esta historia la escribió un muerto, yo sólo la guardé para los vivos…

 

sábado, 1 de agosto de 2026

ESAS PALABRAS


 

Esas palabras que tus labios no repiten

volaron de tu boca,

se las llevó el viento de agosto.

En el aliento gélido del norte

tus labios se enfrían sin besos,

sin la ternura de su contacto,

fueron pétalos deshojados

de hastío.

¿Dónde tu voz susurra mi nombre?

¿Qué hago con esta desnudez de invierno

que azota mis mañanas?

 

La soledad toca mi cuerpo con sus ásperas manos,

penetra mis sueños y los convierte en cenizas.

Y yo, perdida

en una solitaria estación

sin abrigo para mi calma.

¿Qué pasó con tus promesas eternas,

también se las llevó el silencio de la noche?

 

¿Dónde quedó el amor, viajero incansable?

Se fue tal vez, entre alas de olvido,

golondrina.

Ahora, envuelta en  cruel ausencia

el galopar de horas y horas de ilusiones rotas

acaricia mi espera con sarcástica risa.


Esas palabras de amor,

se las llevó un funeral de tristeza.

miércoles, 15 de julio de 2026

DE CITA PARA EL TÉ

 

Se mira al espejo, pero no se halla. Se inclina, luego se sube a una silla, busca su figura por la pieza. No importa, se baja y se pone los zapatos. El espejo ahora la refleja y contenta se abraza, acaricia su rostro, arregla sus cabellos. Luego se acerca más y besa su imagen dejando un rastro de rímel. Se sorprende y  besa varias veces al espejo,  entretenida en un collar de besos. Alguien dijo que era bella como una figurita de porcelana o de magazín. Esta orgullosa, mientras repasa el rímel de sus labios, admira el carmín de su boca, rojo como una cereza. Repasa el colorete de sus mejillas, al tiempo que piensa, a dónde irá a tomar el té con sus amigas. Observa sus aretes hermosos, pero un poco pesados por tanta pedrería, ah, y el collar que su abuela le ha prestado. Se fija en sus párpados ensombrecidos por el pincel de color azul intenso.

Todo se ve bien, le agrada. Su maquillaje es perfecto, ha gastado mucho tiempo en él, desea ser la más hermosa del grupo. Está contenta con el resultado, y da una gran sonrisa a su figura en el espejo.

Ahora se preocupa del vestido, le queda un poco suelto y largo, con delicadeza lo levanta para dar unos pasos con los tacones altos y mirarse de más lejos. De pronto  da un traspié y está a punto de caer al piso.

Los zapatos de mamá son muy grandes para ella, piensa y un poco desilusionada, se aleja taconeando hacia su dormitorio a tomar el té con sus muñecas.