lunes, 1 de agosto de 2022

BESO AMARGO


 

Beso amargo, se hizo astilla en mi boca,

estalló con agravios, galerna,

aires de tormenta,

(se dejó ir más allá)

abrió sus alas  frías de ternura

y enfiló osado hacia otros lares, sin volver la sonrisa.

 

Un sabor agrio rozó mis labios

como un mal augurio, sentenció una larga condena.

Ahora soy sólo ruinas, desnuda ante la noche

que pasa a mi lado lamiendo mi desdicha.

 

(Él se alejó, no volvió la mirada),

cerró la puerta, colocó candados

tapizó la voz y su sonrisa,

no dijo adiós ni volvió  el rostro,

la indiferencia cubrió sus pasos.

Y yo  ovillada en un rincón de la indolencia

bebo la soledad que me circunda,

sorbo a sorbo la ausencia consumo.

Una lánguida queja se aproxima

e impalpable se desliza por mi cara,

amarga como ese beso.

 

(Él no vendrá, no habrá plenilunios),

nadie dice adiós,

una muda queja replica  a lo lejos

con inaudita somnolencia,

 mientras el tic tac del reloj se adueña de la pieza

y de mi sino,

no me permite pensar, controla mis suspiros

y no tengo consuelo, me siento a la deriva.

 

(El viento susurra, se fue  sin retorno),

lo dice con labios antiguos

y el tiempo con avidez de muerte

circula los espacios oscurecidos.

Más allá del cosmos alguien pronuncia mi nombre

cual  osado desafío.

 

Y yo aquí, cubierta de silente abrigo

deseando revertir el beso, anularlo,

limpiar los labios de tanto oprobio.

Borrar palabras truncas, aptitudes, miradas obsoletas,

pensamientos acusadores,

voces venidas del fondo de la congoja

y comenzar un nuevo capítulo.

(sigo esperando,  que acabe este terrible sueño)

 

Quizás…quizás él vuelva, a entibiar mis días.

 

viernes, 15 de julio de 2022

EL SILLÓN DE LA BISABUELA

 

Puedo ver  a través de la muralla, el papel verde agua se disuelve y deja  pasar la mirada hacia un campo florido que se extiende ante mis ojos. No es un sueño,  estoy en mi sillón favorito, y algo me invita a levantarme y atravesar la pared. Al comienzo me produjo curiosidad, sentirme poderosa de hacer cosas que otros no pueden. Apenas quedaba sola me ubicaba en mi sillón y dejaba que mi mente volara. Me deslizaba a través  del concreto de las murallas, pasé por las habitaciones de mis vecinos, algunas veces los observé leer o dormitar cerca de la ventana. No sé cómo lo hacía, era algo mágico, único, que me producía un orgullo formidable. De improviso me veía en el césped del edificio, sin haberme lastimado, ya que vivía en el segundo piso, ¿cómo  aterrizaba hasta allí?, no lo sé, lo importante es que misteriosamente llegaba al piso bajo sin mover mis pies.

Después del campo de flores, el bosque avanzó tupido con infinidad de árboles y arbustos que me invitaban a penetrarlo, mostrándome un sendero angosto el cual se internaba en lo profundo. Tenía curiosidad, pero siempre me arrepentía de continuar en su espesura. Y luego sin saber cómo,  aparecía sentada en mi sillón, con la pared verde agua frente a mí. Muchas veces traté de eludir ese viaje atravesando  las paredes, pero una fuerza superior me obligaba a sentarme y todo sucedía sin poder evitarlo.

Pero un día  que llegué del colegio, me sorprendió ver el espacio vacío de mi sillón, corrí a la cocina y le pregunté curiosa a mi madre, ¿dónde lo había colocado? ¡Ah!, ese sillón viejo desarmado ¿para qué lo quieres?, esta tarde traerán uno nuevo que le asentará mucho al color de las paredes, exclamó contenta. ¡Qué!, no lo puedo creer, era mi sillón preferido, ¿dónde lo pusiste?, lo quiero devuelta, grité indignada. ¡Cálmate hija!, ya verás  que te gustará mucho el nuevo, ese sillón era muy viejo, del tiempo de mi abuela, es decir, de tu bisabuela y necesitábamos un cambio. Pero, mamá, ¿dime?, ¡dónde lo pusiste!, ¡ahora!, exclamé enfadada. Lo siento hija, se lo llevaron esta mañana los  jóvenes del aseo. Me encerré en mi cuarto a llorar de rabia, ¿por qué ella no me avisó, por qué tomó sola esa decisión?

Dos días después,  el sillón nuevo luce esplendido, sin embargo me he sentado en él y nada sucede, cierro los ojos, me dejo llevar y solo veo la pared frente a mí sin dejarme pasar, se perdió el hechizo, la pared sigue del mismo color, pero no puedo atravesarla y eso me descontrola. Afuera todo se ve diferente, todo es de concreto con un pequeño jardín, y el bosque, según mi madre nunca ha estado cerca, en su lugar se pueden  encontrar muchos edificios de departamentos.

 

 


viernes, 1 de julio de 2022

EL FANTASMA MIEDOSO


 

Era un fantasma que tenía miedo, a todo, a las sombras,  al movimiento de las cortinas, a los ruidos, incluso al silencio y sobre todo a la luz. También se asustaba de su propia sombra cuando se miraba en los espejos temblaba como una hoja y no admitía que  el mismo era una sombra.

Cuando un ser vivo se acercaba el fantasma en vez de asustarlo salía huyendo atravesando las paredes y se escondía bajo cualquier cama tiritando sin poderse calmar.

Los otros fantasmas de la casa se burlaban de él, le decían que era un gallina, que no tenía coraje, en fin miles de palabrotas que azotaban las paredes, y corrían las sillas de las risotadas que daban vueltas por la casa. El pobre fantasma se sentía tremendamente infeliz, no recordaba cómo había sido en vida, si realmente había sido un pollo o una gallina o cualquier cosa de esas que los otros fantasmas le repetían. A veces se escondía en algún  peluche en la pieza de los niños para escapar del ataque, pero como tiritaba tanto trataba de hacerlo cuando los chicos estaban en el colegio.

Pero un día se quedó dormido dentro de un peluche de oso, y  cuando pensé que los niños e habían ido descubrió que pepito estaba enfermo y se había quedado en cama. De inmediato comenzó a tiritar sin poderse controlar hasta que pepito se dio cuenta que su osito estaba  moviéndose, y  entonces le preguntó con mucha naturalidad si acaso el también estaba enfermo. El fantasma miró para todos lados por los ojos del osito y no vio a nadie en la pieza salvo el niño. Trato de calmarse, mientras el niño lo invitaba a su cama.oye osito debes de tener mucho frío como yo, el resfrío es así,  vente a acostar conmigo.

Justo cuando el fantasma se alegró con la invitación llegó la mamá de Pepito. Ah cómo te sientes  mi niño, le preguntó, no sé, me duele un poco la cabeza, y sabes mamá, el osito también está resfriado, ah ¿sï? Pobrecito, quieres que lo acueste a tu lado. Sí mamá, recién estaba tiritando de frío. Ah, mira que triste le pondremos un chal para que se sienta mejor. Y la mamá  acostó al osito en la cama muy arropado.

Cuando la mama se fue el niño le preguntó al osito si se sentía mejor, y el fantasma  se contentó y le respondió que sí. ¿Oh puedes hablar? El fantasma se tapaba la boca pero no le  apuntaba porque como era tan negro no sabía  en qué lado de la cara estaba su boca así que se tapaba un ojo, luego la nariz, y al final  encontró la boca que coincidía con la boca del osito. El niño insistía que le  contestara pues le escuchó ese, “Sí”, que salió sin querer. Oh no, estoy en problemas, ahora los otros fantasmas me castigarán por haber hablado se dijo, mientras saltaba de la cama para irse a otra pieza a esconder, pero se enredó con el chal y  junto al oso cayó al piso. ¿Osito, qué haces? El fantasma asustado se refugió en un closet del pasillo mientras  la mamá pensó que pepito la llamaba y fue a su pieza. ¿Necesitas algo hijo?, Ah mamá el osito se cayó al suelo  porque se asustó. Él habla mamá. Afirmó el niño. Oh mi niño debes de tener mucho fiebre, aquí está tu osito acuéstalo a tu lado y te traeré una aspirina.

Por más que pepito le habló a su osito este  estaba mudo, el fantasma  se había ido más asustado que de costumbre y como tiritaba tanto las puertas del closet se abrieron de repente y la mamá pensó que era un pequeño sismo. Ah, espero que no vaya a aumentar este temblor se dijo y se fue hacia la cocina.

Los otros fantasmas se percataron de lo sucedido y aunque era de día y se supone que los fantasmas duermen de día le  dieron un largo sermón y lo mandaron a dormir al ático. Y allí  por fin el fantasma encontró su lugar, ya que nadie subía a ese espacio lleno de cajas de cosas antiguas.

 

 

 

miércoles, 15 de junio de 2022

DECIR TE AMO


Mírame,

estoy a punto de decir: te amo.

En la boca se desliza la silueta de un beso

y en mis manos la suavidad del tacto

prende la piel en una hoguera.

Mírame con esa mirada,  deshiela  inviernos,

desnuda los árboles, haz llorar el cielo.

  Tus ojos,

encendiendo  flamas en la oquedad de la noche,

tienen mi corazón prendido a tus palabras.

Paso a paso hemos recibido el mensaje,

en el alba y al cenit voy hilvanando las sílabas

adecuadas y formar la palabra “te amo”.

 Y pienso,

cómo decir,  te  correspondo,

en cada abrazo, en cada beso,

en la mirada emotiva, siempre hay ternura

al pronunciar tu nombre.

No temas, bien mío,  estoy aquí

esperando el abrazo, el susurro que volverá

el rubor a mis mejillas.

 Decir: te amo, en lo rutinario del día

en la  tibieza de la noche,

en el abrazo, el roce,

en el susurro y el beso enternecido,

es parte primordial en nuestro camino

y en todo nuestro cuerpo hay un te amo, hilvanado a la piel,

escapando de  los labios en un instante sempiterno.

 Cada día con su noche todo mi ser te dice, te amo.

Es un lento caminar  que nos  ata

a las rudas piedras del sendero,

mas, estando juntos,  se hace más fácil la jornada

aferrados el uno al otro, al mismo destino.

 Bien mío,

una mirada de tus ojos enamorados

sosiega inquietudes del mañana.

Eres como un bálsamo  de infinita ternura,

acallas con  calma los absurdos de la vida.

 

Mírame amor,

estoy a punto de decir: te amo,

decir, eres más allá de lo posible,

la razón de mi existencia en este mundo.

 

    

miércoles, 1 de junio de 2022

EL VIEJO DEL SACO


 

Dicen que el viejo del saco se murió, cansado de cargar con tantos niños desobedientes y de luego convertirlos en animales.

Dicen  que su bolso se rompió en una esquina con el peso de los niños y que por ahí se escaparon unos cuantos. Lo malo es que al salir del saco, se iban convirtiendo en animalitos de acuerdo  a la gravedad de sus maldades, así como unos en burritos, perros, gatos, loros, cabras y otras tantos animalitos inimaginables. Primeramente  ellos  comenzaron a vagar por las calles en busca de sus hogares.

Sin embargo, dicen que nadie de sus parientes los reconoció y los espantaron a escobazos y otros artefactos, en efecto un burro recibió de su abuelita un pantuflazo en la oreja, otro un zapatazo en el lomo y hasta usaron piedras y palos.

La gente lloraba por los niños desaparecidos pero obviamente no los reconocieron bajo la forma de animales, de todos modos al viejo del saco lo acusaron a la policía, pero en su saco no hallaron nada anormal, salvo un hoyo en el fondo.

El viejo se enojó mucho pues algunas veces los mismos padres amenazaban a los niños con su saco y ahora le acusaban de su desaparición, así que decidió irse lejos, por cierto que todos los animales lo siguieron, querían entrar a la bolsa para ver si los convertía en niños de nuevo. El viejo sabía el truco de convertirlos en animalitos, pero no sabía cómo devolverles su apariencia real.

Dicen que los animales no lo  dejaban tranquilo, ni dormir ni comer, ni nada con sus  estrepitosos lamentos, sobre todo de los burros, perros y gatos que ladraban maullaban y hacían un ruido espantoso que al viejo de saco le dio tanta rabia que le vino un ataque al corazón.

Bueno, eso es lo que dicen los chismosos, y entonces  milagrosamente los niños desobedientes aparecieron súbitamente cerca de sus domicilios sanos y salvos.

Del viejo del saco nadie sabe nada pero no hay que descuidarse, se rumora que puede que aparezca de nuevo, cuando  alguien  se acuerde de él y  comiencen a amenazar a los niños con llamar al viejo del saco.

 

 

domingo, 15 de mayo de 2022

EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS


 

Estoy así, agazapada a la intemperie del crepúsculo,

esperando se disipe esta garúa impoluta

que acaricia mi rostro con sus manos de seda,

y cuento las memorias que rozan con sus alas antiguas

el álbum misterioso del olvido.

 

El fantasma de los sueños se aleja al despuntar el alba,

va con su séquito  cruzando el laberinto de la mente,

en el absurdo círculo de una vida y sus muertes diarias.

Todo conlleva hasta ese rincón oculto y poderoso,

en donde no se sabe nada de lo que acontece más adelante.

No hay ni la menor sospecha

y se vive pendiente del futuro sin disfrutar el hoy..

 

Así, agazapada a la orilla del derrumbe,

contando los días como si fueran hojas caídas del árbol,

sigo esperando llegue el ensueño deseado

y la sombra de sus aladas manos me lleve a un mundo de dicha,

en donde no exista la tristeza, la soledad

inaudita que abarca el perímetro de mis anhelos.

 

Estoy ahora, sumida en nostalgia del pasado,

de un tiempo que no volverá, exiliado  en otras dimensiones,

imaginando siempre su fantasmal trayecto.

La existencia de un mundo paralelo

en donde algo me aguarda, se vislumbra a lo lejos,

mueve sus hilos de seda a través una cortina de lluvia

con  infinidades de nuevos augurios,

 así,  quedo sentada a la orilla del infinito, esperando

la mutación de una esperanza.

domingo, 1 de mayo de 2022

EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS OLVIDADOS


 

La enorme biblioteca abrió su boca y bostezó, luego se lamió los bigotes igual que un gato y me miró con una pregunta inquisitiva,  mientras se ajustaba los anteojos. ¿Quién eres tú y cómo llegaste hasta aquí? Fue su sorpresiva y curiosa interrogación.

Miré hacia todos lados pensando que  la pregunta era para otra persona, pero no, su mirada se hizo más intensa y me reflejé en sus enormes anteojos. Yo solo buscaba un libro que debo entregar a la biblioteca de mi colegio, musité con voz de fantasma y, ¿no sé, cómo llegué hasta aquí? ¡Ah!, ¿seguro que perdiste algo, no?, Sí, claro, un libro. Pues tú estás en el cementerio de los libros olvidados, respondió con ironía. Pero yo no lo he olvidado, por cierto, es que acabo de terminar de leerlo. ¿Ah sí?,  ¿piensas que te voy a creer a la primera mentira?, dijo mientras una larga lengua salió enroscándose muy cerca de mi rostro, y luego entró sacudiendo el polvo de algunos libros en las estanterías adyacentes a la  entrada. Oh, qué asco, pensé, pero  apenas tuve ese pensamiento, el monstruo en forma de biblioteca, me  encaró. Más asqueroso es que los niños destruyan a los libros por viejos y los desechen como algo sin valor, ¿no? Perdón, pero yo amo los libros,  tengo mi propia estantería con muchos y hermosos libros en mi dormitorio, le repliqué con enojo.

 Ah, eso lo sé, pero igual he visto que tienes algunos libros sobre los otros muebles, agregó. Bueno,  tengo algunos libros que son de estudio y los estoy usando, por eso no puedo guardarlos en la estantería, le indiqué un poco molesta, este ser sabe mucho de mí, y lee mis pensamientos.

Oye, ¿porqué  tienes una biblioteca y dices que eres un cementerio?, por lo que veo, los libros están muy bien guardados y parecen vivos, aclaré. Bueno, ahora que ya me conoces, te diré Sara que más que un cementerio soy un hospital de libros, estos pobres llegan muy mal heridos y algunos  mueren, porque han quedado  a la intemperie, se han mojado, ensuciado y terminan imposibles de reparar, además hay niños que los destrozan cuando les dan sus pataletas, y se desquitan con los  libros,  ¿conoces algún caso? Este, sí, había un niño en mi barrio que era muy mañoso y  hacia eso a propósito, musité con tristeza. Ah, me has conmovido Sara, y te nombraré  ayudante del cementerio de libros, o prefieres, ¿enfermera?, ¿te parece?  Sí, claro, me encanta, en casa tengo goma de pegar y otros implementos para reparar libros, exclamé entusiasmada. Pero, ¿además qué debo hacer? Pues, abre tu boca. ¡Ah, eso no, yo soy una niña, no puedes hacer una biblioteca en mi boca!, exclamé asustada, Jaja, rió, no, solo  quiero poner polvo de sabiduría en tu cerebro y eso es muy importante para ti que gustas de leer,  encontrarás más fácil retener la información,  y  cada vez te darás cuenta que los libros son un espejo abierto de sabiduría, ellos  te acompañarán con sus  aventuras por toda la vida. Y tú cerebro será una biblioteca que perdurará por siempre junto a ti. ¿Te parece Sara?

Lo encuentro formidable, ¿ya no tendré que estudiar  los libros del colegio? Ah, Sara no vayas tan rápido,  tienes que estudiar aunque no te gusten las materias, es importante para tu futuro, todo lo aprendido quedará  en tu memoria y  lo recordarás mejor con esos polvos de sabiduría que te he dado. ¿Estás contenta? ¿Alguna pregunta? No, muchas gracias, estoy feliz.

Ahora cierra tus ojos y cuando llegues a  casa mira debajo de tu cama, anoche, cuando dormías, cayó el libro al suelo y  se asustó mucho, por eso se escondió en ese lugar,  consuélalo y  dale mis saludos.

¡Vete ya niña, ahora eres la nueva enfermera de los libros olvidados!