miércoles, 15 de abril de 2026

ALGO TERRIBLE SUCEDE


 

Algo terrible sucede. Ayer, todo era normal, lo que se dice, hubo una rutina diaria como siempre. Pero hoy  todo ha cambiado. No sé a qué atribuirlo, pienso que no puede ser por el clima, o por la lluvia de esta madrugada. No,  es algo más intenso, premeditado. No quiero pensar que es algo que  sucede todo el tiempo, o que apareció de pronto. Es increíble, lo peor  es que no  hay vuelta atrás, las evidencias están a la vista. Si pudiera retroceder el reloj sería algo inusual, la catástrofe comenzó sin que  nadie la percibiera y no tiene remedio.

Avanzó silenciosa pillándonos desprevenidos, ni siquiera nos dio una pequeña advertencia. Solapada por el silencio, penetró la casa y fue tomando posesión de todos a su paso, sin que la percibiéramos. Yo apenas podía interferir en los asuntos, pues  me hallaba imposibilitada por  la reciente operación a mi cadera y en silla de ruedas me era imposible investigar y advertir a mi madre que algo no estaba bien a nuestro alrededor

El gato trató de advertirnos  que husmeó un suceso terrible y que este estaba por acontecer, pero como no lo notamos no le dimos importancia y él, más precavido, abandonó la casa por entre las rejas de la ventana. La nana se puso a tararear una canción mientras cocinaba, y mi madre tomó su celular y contactó a una amiga para ir de compras más tarde. Yo estaba anonadada por aquellas muestras, que nadie percibía pero que en mi cabeza iba acumulando.

En un momento que la nana salió al patio escuché que  se quejó, ah, me dije, algo ha descubierto, pero no fue así entró quejándose que se había tropezado con un elemento punzante en el jardín y se golpeó un dedo del pie. Mi madre  la consoló diciendo que  los niños pudieron dejarlo allí. Las dos salieron al patio a inspeccionar el objeto.

Lo terrible fue que cuando trataron de entrar, la puerta estaba cerrada y no tenían las llaves. Las dos gritaron para que les abriera, pero yo no podía moverme  al principio y luego, algo empujo  mi silla y me fui de bruces golpeándome la cabeza con  una silla. Estaba atónita con mucho dolor en mi costado, mirando como una espesa columna de hormigas avanzaba por la cocina y se apoderaba de los alimentos. Grité hasta casi quedar sin voz, mientras las hormigas me ataban a la silla volcada. Afuera mi madre y la nana hacían esfuerzos inútiles por abrir la puerta, llamando a grandes voces a los vecinos al sentir mis gritos dentro de la casa. Las hormigas voraces llevaban  los alimentos  en su ininterrumpida columna hacia un forado en el piso. Sentí que todo me daba vueltas cuando me desataron de la silla y me alzaron en el aire avanzando con mi cuerpo hacia el gran agujero.

miércoles, 1 de abril de 2026

CUARTO VACÍO


 

Cuarto  sin noches plenas de amor

y paredes impregnadas de palabras ciegas,

de susurros ininteligibles, risas, llanto, placer.

 

Cuarto sin cobijas que cubran su desnudez,

con sueños que deambulan sin almohada

en donde reposar sus fantasías.

 

Horas muertas de placidez desmedida.

¿Quién las arrullará con suaves caricias de enamorados,

quién habitara sus memorias? ¿Quién?

 

Cuarto vacío, gélido de compañía ausente

de rincones que guardan recuerdos sepia

gimiendo nostalgia de tiempos pasados.

 

¿Por qué esa soledad insolente

azota su abandonada estancia?

 

Cuarto de la niñez, adolescencia,

amores idos y venidos.

Cuarto de infinidades de secretos,

que guarda celosamente en su rigidez de muerte.

 

Lugar  decrépito a punto de ser nada

en las fauces del destino,

en la indiferencia de quien lo habita

en su inconsciente.

domingo, 15 de marzo de 2026

EL MONSTRUO


 

Alguien que supo para donde iba me advirtió que tuviera cuidado con el monstruo de tres cabezas. Sonreí, mi padre anduvo por estos lares y nunca lo oí mencionar un monstruo. Ah sí, gracias buena señora lo tendré presente, le  contesté para no ofenderla con mi escepticismo. Un niño asomó su cabecita y  vi que tenía un cuaderno y un lápiz. ¿Te gusta dibujar? le pregunté, y él asintió con su cabeza. Rubén es muy bueno para el dibujo, afirmó la señora, está obsesionado con el monstruo de tres cabezas.

Esa noche soñé con el  dragón de Rubén, yo estaba con mi picota abriendo una brecha en  la ladera del cerro  entusiasmado por una prometedora veta de plata, no lo vi llegar, solo escuché su rugido y luego vi aparecer el fuego por sus tres hocicos. Me arrinconé para evitar las llamas, en el hueco que   estaba abriendo. El monstruo no me vio, pero se fue directo hacia  el árbol seco que allí había en donde vi al niño Rubén dibujando en su cuaderno, quise gritar pero no me salió la voz, no pude avanzar, mis piernas parecían de gelatina.

Desesperado vi como  el niño desaparecía en  una de las fauces del animal. Fue entonces que en un esfuerzo supremo logré llegar hasta el animal, y  con el machete que llevaba le corte una de las cabezas, las otras vinieron hacia mí y logré cortar las dos restantes. Aún desesperado,  abrí el estomago  del monstruo, pero solo hallé el lápiz y el cuaderno. Desconcertado grité por fin, llamando al niño. Nada, el silencio reinó mientras el monstruo desaparecía lentamente, entonces desperté sintiendo que  mi voz se escabullía fuera de mi cuarto, como un mal presagio. El machete yacía  en  suelo cubierto de sangre.

 

domingo, 1 de marzo de 2026

DISPLICENCIA


 

Mirada que no ve,  solo un reflejo inicuo

recorre la vereda con rostro cansado.

Fina lluvia moja suave las pestañas del tiempo

que pasa inexorablemente:

indiferencia.

 

Los pasos avanzan chapoteando desamparo.

Ojos que no ven se alejan,

no escuchan suplica.

Tormentas caen

y se estrellan en un pavimento mojado,

encandilado de tanto llorar en desconsuelo.

 

Vamos,

le dice al gato que lame su última víctima,

inoportuno el momento, no es el indicado.

 

Vete tú, le responde el minino,

vete solo, pordiosero a tu escondrijo de miseria,

he ganado a la tarde suculento banquete,

en cambio tú,

no has cesado de pedir

con mudas palabras que se estrellan en soledad.

Estás ausente como fantasma sin camino,

andrajoso pasajero,

abandonado de la vida.

 

 

domingo, 15 de febrero de 2026

ATÓNITA INTERRUPCIÓN


 

El tiempo se detuvo esta mañana justo a las ocho, cuando una abeja se alistaba para asaltar una rosa. Los grillos quedaron con sus violines a medio guardar y una gota de rocío quedó suspendida ante mis ojos,  reflejando una pregunta inimaginable. Qué maravilla pensé, paralizada por la sorpresa, viendo  mi rostro reflejado en esa gota cristalina.

 El viento batió sus alas en una pausa sin emitir un sonido y el reloj universal se detuvo sin  explicación. No hubo caos, el silencio fue el dios  del momento y por primera vez abrió la boca de alegría y se  recostó sobre sus laureles.

Las hormigas quedaron atónitas con su carga mañanera, sus  antenas elevadas, prontas a seguir una ruta desvanecida por la interrupción. Todo parecía normal aparentemente, pero había que comenzar la rutina o el mundo se convulsionaría después, cuando faltara el tiempo y el hombre anunciara una catástrofe por la pérdida en  sus ganancias.

Por eso y  haciendo un fallido carraspeo, el ruido se impuso y sacudió al tiempo con fuerza, dándole la cuerda necesaria. El reloj volvió a latir su acompasada marcha justo un minuto pasadas las ocho de la mañana.

Lo interesante fue que, nadie, salvo yo, se dio cuenta de esta insólita interrupción.

domingo, 1 de febrero de 2026

DECIR TE AMO


 


Mírame,

estoy a punto de decir: te amo.

En la boca se desliza la silueta de un beso

y en mis manos la suavidad del tacto

prende la piel en una hoguera.

Mírame con esa mirada,  deshiela  inviernos,

desnuda los árboles, haz llorar el cielo.

 

 Tus ojos,

encendiendo  flamas en la oquedad de la noche,

tienen mi corazón prendido a tus palabras.

Paso a paso hemos recibido el mensaje,

en el alba y al cenit voy hilvanando las sílabas

adecuadas y formar la palabra “te amo”.

 

Y pienso,

cómo decir,  te  correspondo,

en cada abrazo, en cada beso,

en la mirada emotiva, siempre hay ternura

al pronunciar tu nombre.

No temas, bien mío,  estoy aquí

esperando el abrazo, el susurro que volverá

el rubor a mis mejillas.

 

Decir: te amo, en lo rutinario del día

en la  tibieza de la noche,

en el abrazo, el roce,

en el susurro y el beso enternecido,

es parte primordial en nuestro camino

y en todo nuestro cuerpo hay un te amo, hilvanado a la piel,

escapando de  los labios en un instante sempiterno.

 

Cada día con su noche todo mi ser te dice, te amo.

Es un lento caminar  que nos  ata

a las rudas piedras del sendero,

mas, estando juntos,  se hace más fácil la jornada

aferrados el uno al otro, al mismo destino.

 

Bien mío,

una mirada de tus ojos enamorados

sosiega inquietudes del mañana.

Eres como un bálsamo  de infinita ternura,

acallas con  calma los absurdos de la vida.

 

Mírame amor,

estoy a punto de decir: te amo,

decir, eres más allá de lo posible,

la razón de mi existencia en este mundo.

 

 

jueves, 15 de enero de 2026

¿QUÉ PASÓ CON EL TIEMPO?


 

El  TIEMPO existía marcando el paso en el espacio sideral. Cumplía con su mandato, y era implacable  con su calendario. Todo el universo le tenía mucho respeto, y nadie se atrevía a desafiar su rutina. Sin embargo, en un planeta de color azul, casi desaparecido del ojo cósmico, había un mundo con seres muy inquietos, muy estudiosos y tenaces, se le puso entre cejas y ceja construir un aparato enorme para  hacer algunas pruebas. Se llamaban científicos y  usaban las leyes de la física, matemáticas cuánticas, misteriosas ecuaciones como dogmas intocables.  Lo situaron lejos, entre las montañas, alejado del ojo humano. Allí construyeron ese monstruoso artefacto.

Después de discutir largos momentos  le pusieron la sigla CERN y lo ubicaron  en túneles  bajo toneladas de piedras, roca, acero y silencio. Pocos sabían de su existencia, de las leyes Invisibles que manejan la Realidad.

Trabajaron arduamente, noche y día. Esos seres humanoides estaban empecinados en descubrir un secreto, peligroso para su pequeño planeta, pero no midieron las consecuencias, pensaron que ellos eran tan sorprendentes con un coeficiente intelectual  más alto que otros de su  misma especie, nada  malo podría suceder que no remediaran de antemano. Por lo que siguieron adelante junto a sus colosales maquinarias  ensambladas para sus ambiciosos descubrimientos.

Entregados totalmente a sus estudios, un día levantaron los ojos de las pantallas con una misma inquietud, se miraron con desconfianza y repitieron mentalmente, que  “eso no podría estar pasando”. Algo no estaba bien, algo había cambiado el TIEMPO, nada coincidía con lo establecido por leyes naturales. El Gran Colisionador de Hadrones les señalaba un universo más extraño, más profundo y peligroso que había acortado misteriosamente, el TIEMPO TERRESTRE, las estaciones del año no coincidían,  los días y noches  corrían a más velocidad. Fue una tremenda equivocación  irreparable, que los dejó a punto de un ataque cardíaco y sin solución que reparara este error, y  no agravase la situación,  a punto de explotar. Entonces  decidieron apagar sus máquinas,  sus pantallas,  cerrar  los túneles,  salir en punta de pies, informar a sus autoridades que se iban de vacaciones, mientras la gente humana se quejaba de que los días  se habían acortado, que  el clima lucía de otra forma,  que la tierra se desquebrajaba, que una fisura  estaba separando  África en dos,  que  se agudizaban los conflictos internacionales entre los pueblos, que la nieve desaparecía de los polos y que  la Antártida revelaba  ruinas de pueblos antiguos  bajo la nieve. Todo se presentaba como un caos.

El famoso Colisionador de Hadrones había marcado que el universo es más peligroso de  lo que habían imaginado.