¡Ay! Abuelita Alejandrina,
barrías y barrías la calle
recogiendo soledades.
¿ Dónde estarás ahora
con tu moñito blanco
amarrado a la
cabeza?
¿ Seguirás despachando ascensores,
o te habrán elevado el puesto?
¿ En que dimensión te encuentras
recorriéndola con tus ágiles pisadas?
Tal vez visitando cementerios
en busca de difuntos conocidos,
o pidiéndole a tu casera
los bollitos de pan dulce
y los huesitos de cerdo para la sopa.
¡ Ay! abuelita Alejandrina,
llegabas con el viento
barriendo la casa.
Y ahora, llegas en la nostalgia.
¿ En qué ocupas tu tiempo?
¡Ay! abuelita Alejandrina.
¿ Por qué tuviste que irte tan lejos
si cuando estabas en casa
no hubo
tiempo de echarte de menos?
Mas ahora, cuando cae la tarde,
tú no vienes,
no volverás a alegrarnos la fiesta.
¡Ay! abuelita Alejandrina,
¿ a quién le platicas
tus antiguos cuentos?
.jpg)