Cuarto sin noches
plenas de amor
y paredes impregnadas de palabras ciegas,
de susurros ininteligibles, risas, llanto, placer.
Cuarto sin cobijas que cubran su desnudez,
con sueños que deambulan sin almohada
en donde reposar sus fantasías.
Horas muertas de placidez desmedida.
¿Quién las arrullará con suaves caricias de enamorados,
quién habitara sus memorias? ¿Quién?
Cuarto vacío, gélido de compañía ausente
de rincones que guardan recuerdos sepia
gimiendo nostalgia de tiempos pasados.
¿Por qué esa soledad insolente
azota su abandonada estancia?
Cuarto de la niñez, adolescencia,
amores idos y venidos.
Cuarto de infinidades de secretos,
que guarda celosamente en su rigidez de muerte.
Lugar decrépito a
punto de ser nada
en las fauces del destino,
en la indiferencia de quien lo habita
en su inconsciente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario