miércoles, 15 de julio de 2026

DE CITA PARA EL TÉ

 

Se mira al espejo, pero no se halla. Se inclina, luego se sube a una silla, busca su figura por la pieza. No importa, se baja y se pone los zapatos. El espejo ahora la refleja y contenta se abraza, acaricia su rostro, arregla sus cabellos. Luego se acerca más y besa su imagen dejando un rastro de rímel. Se sorprende y  besa varias veces al espejo,  entretenida en un collar de besos. Alguien dijo que era bella como una figurita de porcelana o de magazín. Esta orgullosa, mientras repasa el rímel de sus labios, admira el carmín de su boca, rojo como una cereza. Repasa el colorete de sus mejillas, al tiempo que piensa, a dónde irá a tomar el té con sus amigas. Observa sus aretes hermosos, pero un poco pesados por tanta pedrería, ah, y el collar que su abuela le ha prestado. Se fija en sus párpados ensombrecidos por el pincel de color azul intenso.

Todo se ve bien, le agrada. Su maquillaje es perfecto, ha gastado mucho tiempo en él, desea ser la más hermosa del grupo. Está contenta con el resultado, y da una gran sonrisa a su figura en el espejo.

Ahora se preocupa del vestido, le queda un poco suelto y largo, con delicadeza lo levanta para dar unos pasos con los tacones altos y mirarse de más lejos. De pronto  da un traspié y está a punto de caer al piso.

Los zapatos de mamá son muy grandes para ella, piensa y un poco desilusionada, se aleja taconeando hacia su dormitorio a tomar el té con sus muñecas.

 


miércoles, 1 de julio de 2026

NO VUELVES

 

Ya no vuelves,  tu sonrisa se ha quedado

prendida en el cristal del tiempo.

Bebo el aliento del universo cuando desfallece

en cada atardecer junto a mi ventana

esperando el candil de tu  regreso.

 

En vano dejo mis sueños a la deriva

y que encuentren el puerto de tu desembarco,

son bellos anhelos ensopados de estrellas y lunas

que caen en la nada de la desilusión.

 

Ya no vuelves, me lo han dicho mil veces

con su graznar pasajero las gaviotas del olvido

y la sombra de los recuerdos oscurece mis días

cuando aún bosteza la boca del cielo.

 

No vuelve el perfume de tus besos enredados

en el vendaval   que arrasó tu presencia de mis brazos.

Miro el camino vacío hacia adelante

sin más presencia que un invierno cruel que avecina su paso,

desbaratando mis deseos que se pierden entre un tumulto

de hojas  marchitas.

 

No vuelves, no volverás a cruzar mi solitaria senda,

ni tus  palabras de amor harán música en mis oídos,

ni  mi boca tendrá el sabor de tus labios.

La sombra del recuerdo cae lentamente, sobre mis sueños,

humedece la tarde con su oscuro y gélido roce,

toca el cristal con campanadas de agua

y disuelve las ultimas huellas de mi melancolía.

 

Tal vez mañana cuando deslumbre  el alba

esto sólo sea un mal sueño

y tú estés sonriendo a mi lado,

como si nunca te hubieras ido.

 

Como si jamás te hubieras marchado…