Algo trepa lentamente las murallas de mis sueños.
Lo presiento, cada vez que cae la noche
sobre mis pesadas cortinas.
Sus pisadas se enredan y anudan mis sueños,
los desequilibran agonizando
en incógnitas y desvelos.
No puedo calmar mis silencios,
lapsos incoherentes llenan sus arcas
y en la oquedad siniestra que los rodea
se devane una sin razón,
un insomnio taciturno emerge
y cubre las huellas de mis sueños.
Ya no puedo dormir en el vaivén
de mi respiración agitada, algo sutil y precipitado
reviste mis noches de días.
Sé que no podré cerrar mis ojos;
eso, se ha posesionado de ellos
y en el fondo de su abismo infinito,
algo me abraza con sus gélidos brazos,
algo, con sarcasmo se ríe.
Lo presiento, cada vez que cae la noche
sobre mis pesadas cortinas.
Sus pisadas se enredan y anudan mis sueños,
los desequilibran agonizando
en incógnitas y desvelos.
No puedo calmar mis silencios,
lapsos incoherentes llenan sus arcas
y en la oquedad siniestra que los rodea
se devane una sin razón,
un insomnio taciturno emerge
y cubre las huellas de mis sueños.
Ya no puedo dormir en el vaivén
de mi respiración agitada, algo sutil y precipitado
reviste mis noches de días.
Sé que no podré cerrar mis ojos;
eso, se ha posesionado de ellos
y en el fondo de su abismo infinito,
algo me abraza con sus gélidos brazos,
algo, con sarcasmo se ríe.


.jpg)



